Y, pese a todo, quieren compartir

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Viven en el margen superior de la sociedad, a cuatro mil metros de altitud entre personas que casi carecen de toda esperanza. En el frío de los Andes, las Hermanas de Jesús Misericordioso les llevan la fe y, con ella, el amor y la esperanza.

La ayuda al sustento que nos solicita el obispo de la Diócesis de Oruro (Bolivia), Mons. Krzysztof Bialasik, la van a compartir con las familias, incluso aunque apenas alcance para ellas mismas, pues lo comparten todo. Sobre todo, con los niños, como nos escribe la Hna. Victoria Edyta: “Son niños que nunca han tenido ninguna alegría en sus vidas, ningún gesto de cariño y mucho menos de amor desinteresado. Su vida familiar está llena de fracturas y no hay esperanza por ningún lado”. Con estos niños realizan pequeñas excursiones, les dan mantas y pan y les hablan de Jesús, María y José, y de su hogar en Nazaret. Su misericordia sacia la sed de amor e infunde esperanza.

Junto con otras 22 religiosas de ocho congregaciones realizan tareas misioneras que su obispo resume así: “Reemplazan, en la medida de lo posible, a los sacerdotes ausentes, dirigen la labor pastoral en las parroquias, forman a catequistas y preparan a los creyentes para los sacramentos. Visitan a familias pobres y a ancianos que viven solos. Organizan comidas para personas sin hogar, ejercicios para jóvenes, mujeres y hombres. Se ocupan de inmigrantes y personas abandonadas. Acuden a las prisiones y también allí llevan la Buena Nueva de la Salvación, sobre todo, a los niños que conviven con sus madres en la cárcel. En una palabra: acuden a las periferias de la sociedad, como dice el Papa Francisco”.

En estas periferias, la vida es austera y está llena de privaciones. No sólo faltan el agua corriente y la electricidad. Los retos que afrontan el espíritu y el cuerpo son muy duros . Pese a ello, quieren compartir, pues la fuente del amor no se seca. Nosotros les hemos prometido una ayuda al sustento de 182 mil 500 pesos mensuales para cada una de las 23 religiosas: poco dinero para grandes obras.

Acudir a las periferias implica un alto grado de altruismo. Las periferias siempre estarán ahí (“A los pobres los tendréis siempre con vosotros”, Mc 14,7 y Mt 26,10), pero las religiosas altruistas, no necesariamente. Sin embargo, en Cochabamba (en Bolivia ) también sopla el Espíritu y se encarga de que tales religiosas se ocupen de la Iglesia de los pobres. Una nueva comunidad de Salesianas Misioneras ha surgido en los últimos diez años a raíz del intento de educar a niñas jóvenes en la virtud y el espíritu cristiano, aunque no específicamente para la vida religiosa.

Entretanto, la comunidad cuenta con cinco hermanas con votos perpetuos, 34 con votos temporales y 21 novicias que se preparan para el servicio al prójimo. Pero, por muy grande que sea su altruismo, necesitan un tejado y espacio para rezar y estudiar, y por el fuerte incremento de las vocaciones resulta imprescindible que cuenten con una casa propia. Nosotros hemos prometido para este fin 145 millones 977 mil pesosque son una especie de ayuda al sustento con futuro… y un llamamiento a nuestro propio altruismo.

Posted on 18 marzo, 2016 in Noticias

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