Visita del Sumo Pontífice a África: Un Jubileo Anticipado

ACN-20151113-32095

La visita del sumo Pontífice a África en este momento histórico y político ha tenido una gran significación. El Papa ha viajado a Kenia, Uganda y República Centroafricana aún a pesar de los problemas de seguridad con que se pudiera encontrar, pero afirmando, desde el Vaticano, cómo le interesa más la seguridad de las personas que la de él mismo. El viaje ha sido una apuesta por la reconciliación y el diálogo, por un reavivamiento de la Fe entre los jóvenes, por expresar la posibilidad del encuentro entre credos y religiones, y por volver a vivir desde la perspectiva del amor, la comprensión y la solidaridad. Esta visita podría enmarcarse y relacionarse como una introducción del inicio del Jubileo de la Misericordia del próximo año, que en Roma será el 8 de diciembre.

 

Creemos que la visita el Papa es un llamado a los medios y al mundo sobre la situación de inseguridad y violencia que viven estos pueblos. Su visita genera también una nueva esperanza entre ellos y renueva la creencia en la Fe Católica, pisando estos lugares, acercándolos al mapa de los creyentes en el mundo, para que espiritualmente comience una posible transformación en la vida de quienes viven en estos países africanos. La visita del Papa no será la que cambié la situación de estos países de la noche a la mañana, pero con seguridad podrá darle fuerza y motivación a muchos, como un paso importante y fundamental hacia la reconciliación y el diálogo.

 

En su alocución en Bangui, República Centroafricana, dijo el Papa Francisco:

“Cristianos y musulmanes somos hermanos. Tenemos que considerarnos así, comportarnos como tales. Sabemos bien que los últimos sucesos y la violencia que ha golpeado su país no tenía un fundamento precisamente religioso. Quien dice que cree en Dios ha de ser también un hombre o una mujer de paz. Cristianos, musulmanes y seguidores de las religiones tradicionales, han vivido juntos pacíficamente durante muchos años. Tenemos que permanecer unidos para que cese toda acción que, venga de donde venga, desfigura el Rostro de Dios y, en el fondo, tiene como objetivo la defensa a ultranza de intereses particulares, en perjuicio del bien común. Juntos digamos «no» al odio, a la venganza, a la violencia, en particular a la que se comete en nombre de una religión o de Dios. Dios es paz, salam”. (Tomado de ACIprensa).

 

Alfredo Durán, comunicaciones@iglesiaquesufre.co

Posted on 30 noviembre, 2015 in Noticias

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