«Una mezcla tóxica de extremismo religioso y nacionalismo»

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Los cristianos de Israel se convierten, una y otra vez, el objetivo de ataques de extremistas judíos, con palabras y obras.

Muchos cristianos en Israel están atemorizados, pues se sienten amenazados, de palabra y obra, por extremistas judíos. El incendio que, en junio del pasado año, causaron extremistas judíos en el monasterio benedictino de Tabga saltó a la primera plana de medios internacionales. «¿Qué vendrá después?» se preguntaba preocupado Mons. Shomali, Obispo auxiliar del Patriarcado Latino, en una conversación mantenida poco después con Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN). Este año se produjeron nuevos ataques, por ejemplo las pintadas anticristianas en la abadía de la Dormición en Jerusalén. «Muerte a los cristianos», decían. El rabino extremista Ben-Zion Gopstein salta una y otra vez a la primera plana de las noticias. Preside la organización Lehava, que se dirige estrictamente contra la asimilación de judíos y no judíos en Israel. Por ejemplo, sus seguidores protestaron ruidosamente en 2014 contra una boda entre una judía y un musulmán. Pero en el punto de mira de Gopstein se encuentran también los cristianos de Israel. En agosto del pasado año, Gopstein hizo un llamamiento público a las autoridades israelíes a que incendiaran todas las iglesias de Israel, pues según él se trata de una obligación del Estado judío. Antes de Navidad, seguidores de Gopstein protestaron contra una celebración navideña cristiana en Jerusalén, en la que también participaron judíos. En un llamamiento publicado en Internet, Gopstein instaba a las autoridades a prohibir todas las celebraciones navideñas cristianas en Israel. Allí decía que los cristianos siguen persiguiendo también hoy, como en la historia, el objetivo de hacer misión entre los judíos, por lo que tendrían que ser deportados. «Echemos a los vampiros antes de que chupen nuestra sangre de nuevo», decía Gopstein. Y añadía que la Iglesia cristiana sigue siendo, como en la historia, el mayor enemigo del judaísmo. «Si no pueden matar a los judíos, sí que pueden intentar misionarles», declara Gopstein en relación con los cristianos.

Después de su llamamiento a destruir iglesias, la Iglesia católica en Tierra Santa presentó una denuncia contra Gopstein por instigación. En una información, los Obispos católicos decían que la comunidad cristiana de Tierra Santa tiene miedo y siente estar en peligro. Y cuando Gopstein, en Navidades, tildó a los cristianos de vampiros, los Obispos vieron en peligro la paz pública en Israel. «Las intimidaciones y provocaciones recurrentes representan una auténtica amenaza para la convivencia pacífica en el país —declararon—. Es necesario condenarlo con decisión y tomar las medidas necesarias en interés de todos los ciudadanos».

Recientemente, el rabino fue interrogado por la policía. Es posible que se inicie un procedimiento contra él. En el pasado, Gopstein fue arrestado e interrogado en varias ocasiones, pero hasta ahora no se ha producido una acusación o una condena contra él.

Sin embargo, el padre David Neuhaus no cree que declaraciones como las de Gopstein sean el principal problema de los cristianos de Israel. Este jesuita dirige, por encargo del Patriarca Latino, la atención pastoral a los católicos de lengua hebrea de Israel. Nacido en Sudáfrica de padres judíos, emigró a Israel y se convirtió aquí al catolicismo. El padre Neuhaus está convencido: «La retórica de Gopstein no es lo que más daños causa a los ciudadanos palestinos y cristianos de Israel».

«Pienso que la mayoría de los palestinos cristianos y musulmanes son perfectamente conscientes de que no son tratados por igual y que hay discriminación en un Estado que se define como judío —dice Neuhaus—. Esta discriminación es estructural. Su impacto se puede apreciar sobre todo en la elaboración del presupuesto para el desarrollo en el sector árabe; se hace palpable en los campos de educación, salud, empleo, bienestar, etc.

Aunque, en el caso de Gopstein y otros extremistas, se trata tan solo de unos pocos, Gopstein sí que cuenta con personas que le apoyan, estima Neuhaus. «Hay, con seguridad, muchos israelíes que comparten sus ideas; pero solo pocos expresarían tal desprecio para con las personas que tienen otra fe religiosa». El padre Neuhaus piensa que el «establishment» judío no hace lo suficiente para oponerse a las ideas del rabino Gopstein: «Si bien creo que muchos rechazan su vulgaridad, lo que necesitamos es un campaña educativa entre los judíos ortodoxos que enseñe el respeto por las personas de otra religión y nacionalidad».

Neuhaus, experto en Ciencias Bíblicas, está sin embargo convencido de que el extremismo religioso y el desprecio de las otras religiones tienen una base en las tres tradiciones religiosas del Próximo Oriente. «Las escrituras sagradas parecen promover la idea de un pueblo elegido como instrumento para el dominio de Dios y que hay que combatir el error incluso violentamente. No estoy seguro de que haya algo particularmente judío en esta idea. Lo que está claro es que cuando este extremismo religioso se combina con la ideología nacionalista la mezcla es extremadamente tóxica». Aquellos que se sienten ofendidos y amenazados por esta mezcla tóxica deben unirse —y de esto, Neuhaus está plenamente convencido— para combatir conjuntamente estas ideas ofreciendo interpretaciones alternativas de las mismas Escrituras. «Tienen que ayudarse mutuamente a desarrollar estrategias por medio de las cuales el extremismo religioso pueda extirparse de raíz».

Muchos judíos —sigue comentando Neuhaus— recuerdan las heridas que se han producido a la comunidad judía a lo largo de la historia, cuando eran una pequeña minoría marginal. «Y estas heridas eran más profundas y mortales en los países en los que los cristianos eran la mayoría que en aquellos donde los musulmanes constituyen la mayoría». Pero, desgraciadamente —sigue diciendo Neuhaus—, muy pocos judíos están dispuestos a tomarse en serio el hecho de que en Israel los judíos son ahora la mayoría dominante. «El desprecio que puedan sentir para con los que están definidos como “no judíos” podría tener los mismos efectos desastrosos».

 

Oliver Maksan, press@acn-intl.org

Posted on 18 mayo, 2016 in Noticias

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