Una iglesia para la localidad de Lyubotyn, Ucrania

Cuando iban a derribar la enorme estatua de Lenin en Járkov, en Ucrania oriental, se temió que el impacto sobre el suelo fuera tan fuerte que destrozara el techo de la línea de metro que transcurre bajo ella. Por ello se decidió desmontar la estatua en varias piezas, y así se descubrió que estaba hueca por dentro, tan hueca como las promesas del comunismo. El lugar donde se encontraba el monumento está ahora cubierto de lonas sobre las que está dibujado un icono de la Madre de Dios.

En Ucrania mucha gente percibe un vacío interior y busca a Dios. Obispos, sacerdotes y religiosos coinciden en que el anhelo de Dios es cada vez mayor y que la gente desea recibir una auténtica catequesis y asistencia pastoral.

Pero lo importante es la existencia de una iglesia como Dios manda, para que la gente confíe y asista a la Santa Misa. Y es que, si la Santa Misa se celebra en casas de particulares o en pequeñas barracas –como no queda más remedio que hacer en algunos lugares hasta el día de hoy–, mucha gente recela y piensa que se trata de una secta.

 

Lyubotyn es una pequeña localidad cerca de Járkov, donde la Iglesia Greco-Católica está erigiendo una iglesia. Hasta ahora la Misa se ha venido celebrando en una minúscula capilla que se llena a rebosar. Ya en los años precedentes, Ayuda a la Iglesia que Sufre ha apoyado en dos ocasiones este proyecto (una vez con 19.000 euros y otra con 25.999 euros). Ahora contribuirá a la puesta a punto de la iglesia. El párroco Ihor Tabaka nos asegura que las familias de su parroquia se turnan para rezar durante una semana el Rosario por todos los benefactores.

Posted on 18 noviembre, 2015 in Noticias

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