Una iglesia para el santuario mariano de Savoigne, Senegal

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Senegal es un país mayoritariamente musulmán que cuenta con unos 12 millones de habitantes: en torno al 90% de la población de este país de África Occidental profesa el Islam. Los cristianos representan un 5% y la mayoría son católicos.

 

La parroquia de Savoigne, ubicada en el noroeste del país, en la zona fronteriza con Mauritania, es la única parroquia católica a cien kilómetros a la redonda y cuenta con 375 feligreses. No obstante, es un lugar que atrae a muchos creyentes que vienen de lejos, pues allí se venera una imagen del siglo XVIII que representa a Nuestra Señora Salud de los Enfermos. Esta imagen atrae a cada vez más peregrinos de toda la diócesis e incluso de la capital de Dakar. El párroco, originario de Italia, P. Emmanuel Zanaboni, se la trajo de su patria. Sobre todo las mujeres buscan la ayuda de la Madre de Dios… Muchas acuden por no poder concebir hijos, lo cual es considerado en África una gran vergüenza y una lacra, razón por la que estas mujeres sufren lo indecible.

 

El número de peregrinos aumenta de año en año, y también crece el número de oraciones escuchadas. El P. Zanaboni, perteneciente a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que lleva desde 1982 trabajando de misionero en África, informa: “A estas mujeres las acogemos, las escuchamos y las acompañamos, para que puedan regresar totalmente renovadas a sus casas”.

 

Por desgracia, la parroquia ni siquiera dispone de una iglesia “de verdad”, sino solo de una sala polivalente erigida en los años setenta del siglo pasado, donde también se celebra la Santa Misa. Este edificio no es apropiado, pues la acústica es tan mala que apenas se puede entender la homilía: por eso, el sacerdote tiene que situarse en el centro y gritar para que lo entiendan. Además, el techo se ha vuelto permeable y en la época de lluvias hay goteras. Así no se puede celebrar la Misa, pues los creyentes sobre los que cae el agua intentan desplazarse a un lugar seco y eso crea mucho barullo. Finalmente, el edificio también se ha quedado pequeño para el gran número de peregrinos. El P. Zanaboni nos dice: “Los creyentes que viven aquí ceden su sitio a los peregrinos”.

 

Aquí se necesita, por tanto, una iglesia como Dios manda. Los creyentes ya han hecho de todo para reunir el dinero necesario: así, por ejemplo, hubo una iniciativa consistente en que cada uno de ellos aportara dos sacos de cemento. Además, también intentan reunir fondos para la construcción en el día de la Dedicación de la iglesia y en otras ocasiones. Lamentablemente, los feligreses son pobres, por lo que, pese a estar dispuestos a realizar un sacrificio, solo pueden reunir unos fondos limitados. Por esta razón, el párroco Emmanuel Zanaboni nos ha pedido ayuda y nosotros le hemos prometido 30.000 euros.

Posted on 2 mayo, 2016 in Noticias

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