«Una carrera contrarreloj»

Muchos refugiados cristianos han podido alojarse mejor, pero se sienten cada vez más inseguros. El responsable de Próximo Oriente en «Ayuda a la Iglesia que Sufre» informa sobre su reciente visita a Irak.

Después de los últimos avances del grupo terrorista islámico ISIS ha crecido el miedo entre los refugiados cristianos de Irak, según ha declarado Andrzej Halemba, director del departamento de Próximo Oriente en la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre», a su regreso de Irak. Este religioso ha visitado proyectos de ayuda en la zona autónoma de Kurdistán, al norte de Irak, donde el pasado año más de 120.000 cristianos se pusieron a salvo ante el avance de ISIS. «A finales de enero, ISIS atacó la ciudad de Kirkuk, rica en yacimientos de petróleo, lo que despertó el pánico. Muchas familias huyeron esa misma noche de Kirkuk y tuvieron que dejarlo todo. Ellos siguen estando muy traumatizados por las circunstancias de su huida el pasado verano —dice Halemba—. También familias de la capital kurda Erbil se preguntan si a la larga siguen estando seguros aquí».

Debido a la falta de una sensación de seguridad y de confianza en el futuro, cada día varias familias cristianas abandonaron Irak en dirección a Turquía, Líbano o Jordania, sigue diciendo Halemba. «Todos los días se marchan seis y más familias. Asegurar la presencia cristiana en Irak es realmente una carrera contrarreloj. Muchas personas han perdido sencillamente la paciencia».

Sin embargo, el religioso también ha relatado progresos que animan. «Cada vez más personas pueden abandonar sus tiendas de campaña y caravanas para trasladarse a casas y pisos alquilados. “Ayuda a la Iglesia que Sufre“ les presta apoyo para ello. Un techo les proporciona seguridad a las personas y los anima a desarrollar iniciativa propia; es algo de un valor inestimable». El objetivo de la labor de «Ayuda a la Iglesia que Sufre» es, según Halemba, ayudar a las personas a que vuelvan a llevar una vida normal. Además de un mejor alojamiento, eso se consigue con la construcción de escuelas para unos 7.000 niños cristianos. «A finales de marzo, todas las escuelas habrán comenzado a funcionar. Esto es importante para los niños, pero también para sus padres, pues ven que sus hijos no pierden el tiempo».

Una gran acogida ha tenido también —según Halemba— la acción navideña de «Ayuda a la Iglesia que Sufre». «Los regalos que pudimos hacer gracias a nuestros benefactores han proporcionado mucha alegría a los niños. He estado con muchos que me enseñaban el anorak que les habían regalado en Navidad, junto a una biblia infantil y otras cosas. Estaban muy agradecidos». La composición y distribución de los 15.000 paquetes de Navidad supuso un amplio trabajo logístico, comenta Halemba. «Las religiosas y los voluntarios han hecho realmente un trabajo magnífico».

Halemba subrayó que «Ayuda a la Iglesia que Sufre» no cejará en el empeño de ayudar a los refugiados cristianos. «Para ellos es muy importante ver que no se les olvida. Muchos me han dicho que Occidente apenas se interesa por su suerte. Además del Gobierno central iraquí no esperan nada, pues está ocupado consigo mismo. Por ello necesitan realmente nuestra ayuda. Esto les da esperanza, pues muchos quieren continuar en su país a pesar de todo. Tienen una profunda fe en Dios que han conservado a pesar de todos los problemas. Por ello suministraremos también 5.000 biblias y material para la catequesis infantil y juvenil».

«Ayuda a la Iglesia que Sufre» apoya a los cristianos de Irak con numerosos proyectos. Solo en el año 2014 se pusieron a disposición fondos por un valor de 4,8 millones de euros.

Posted on 13 marzo, 2015 in Noticias

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