Un centro pastoral en Maalaka, Líbano

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Cada vez más cristianos están abandonando Oriente Próximo, y por este éxodo no solo se ven afectados Iraq y Siria, sino también el Líbano. Este país, que hasta hace bien poco era el único país de Oriente Próximo con una mayoría cristiana, ahora ve cómo los cristianos representan una minoría que no cesa de menguar.

 

La ola migratoria de cristianos de Oriente Próximo a menudo es comparada con un tsunami. El Patriarca Gregorio III, cabeza de la Iglesia Católica Greco-Melquita, escribió en agosto de 2015 una carta abierta a la juventud: “La ola migratoria entre los jóvenes, sobre todo en Siria, pero también en Líbano e Irak, me parte el corazón, me lastima profundamente y hiere de muerte. ¿Qué futuro puede tener la Iglesia ante tal tsunami en la emigración? ¿Qué será de nuestra patria? ¿Qué será de nuestras parroquias e instituciones eclesiales?

 

En el Líbano, la Iglesia intenta contrarrestar este tsunami con la construcción de nuevas iglesias y centros parroquiales, pues ahí donde la gente vive arraigada en sus parroquias, está más dispuesta a quedarse. Aquí es especialmente importante la labor con los niños y los jóvenes.

 

En Maalaka, una localidad ubicada a siete kilómetros de Zahlé, cerca de la frontera con Siria, los creyentes católico-melquitas han erigido una nueva iglesia consagrada a San Andrés. Para ello han ido reuniendo dinero durante diez años con gran sacrificio. Allí viven 650 familias libanesas con una media de entre dos y tres hijos, a las que se han unido otras 60 refugiadas provenientes de Siria. En total, la parroquia cuenta con 3.200 feligreses, y bastante más de la mitad son niños y jóvenes.

 

Ahora quieren crear un centro pastoral en el sótano de la iglesia, para que la vida parroquial se intensifique y para que los creyentes dispongan de un lugar donde compartir sus alegrías y sus penas. Allí tendrán lugar todo tipo de fiestas y actos: bodas, bautizos, velatorios, catequesis, encuentros juveniles, cursos y programas sociales. Este espacio también será importante para la asistencia a los hijos de los refugiados sirios, a los que hay que ayudar a integrarse en la sociedad libanesa.

 

Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) contribuye con 50.000 euros a la habilitación del centro pastoral.

Posted on 3 junio, 2016 in Varios

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