Un centro para los miembros de la tribu indígena de los chimanes

Una y otra vez, el Papa Francisco habla de la necesidad de acudir a la “periferia”, a las zonas olvidadas y desatendidas que no atraen la atención pública. Una de estas periferias es el Vicariato Apostólico de Reyes, ubicado en la parte tropical de Bolivia. Allí viven miembros de la tribu indígena de los chimanes, que viven de la pesca, la caza y de los frutos de la selva. Los chimanes son atendidos por cinco religiosas de la congregación de las Hermanas Lauritas, que visitan, incluso en lancha, a los habitantes de las localidades de difícil acceso, ubicadas al borde de la selva.

 

Tradicionalmente, los chimanes vivían en la selva, pero la contaminación, la tala de bosques y el cambio climático los están obligando a abandonarla. Así, por ejemplo, buscan en la pequeña ciudad de San Borja nuevas formas de ganarse el sustento y alimentar a sus familias. Esto no resulta nada fácil, pues estos indígenas no están preparados para un cambio de vida tan radical. Por ello, la parroquia local intenta ayudarlos en todos los ámbitos: con formación, pastoral y ayuda concreta.

 

La parroquia quiere ahora abrir un centro donde los chimanes puedan aprender a adoptar esta nueva forma de vida sin perder el rumbo. Ahí recibirán asesoramiento y atención médica, podrán cursar clases de idiomas (por regla general, solo hablan la lengua de su tribu, pero no el español, lo que supone un obstáculo a la hora de encontrar trabajo), adquirir habilidades útiles para una profesión y, evidentemente, recibir una atención pastoral. Ante todo, se pretende que ellos, a menudo víctimas de la discriminación, tomen conciencia de que tienen una dignidad como hijos de Dios.

Posted on 18 noviembre, 2015 in Noticias

Share the Story

Back to Top