Tierra Santa: «¿Qué vendrá a continuación?»

Tabgha (Tierra Santa) 19-06-2015

Tras el incendio provocado en el monasterio católico de la multiplicación de los panes y los peces en Israel, aumenta la preocupación de los cristianos por la creciente intolerancia.

Después de un incendio provocado, presuntamente por extremistas judíos, en el monasterio católico de la multiplicación de los panes y los peces en Tabgha (Israel), hay una gran preocupación entre los cristianos de Tierra Santa. El Obispo auxiliar William Shomali, del Patriarcado Latino en Jerusalén, se mostró consternado en una conversación mantenida el jueves con la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre». Ante el trasfondo de toda una serie de incidentes semejantes en los últimos años, Mons. Shomali dijo: «Se trata de una auténtica escalada de violencia anticristiana: desde un pequeño fuego que deja pocos daños a un fuego mayor y, por último, a un incendio con intención de producir graves daños e incluso muertes. Podemos preguntarnos: ¿qué vendrá a continuación?».

El fuego fue provocado por desconocidos a primeras horas de la mañana del jueves en el monasterio habitado por benedictinas de lengua alemana. Se produjeron graves daños materiales en la zona de acceso a la iglesia y en el monasterio mismo; algunas partes del conjunto arquitectónico se quemaron completamente. Un monje y una colaboradora fueron hospitalizados presumiblemente por inhalación de humo; pero ya se encuentran en vías de recuperación. El monasterio con la iglesia de la multiplicación de los panes y los peces, donde se conmemora esta milagro obrado por Jesucristo, es uno de los lugares cristianos de peregrinación más visitados en Tierra Santa y se encuentra situado directamente a orillas del Mar de Galilea. Ya en abril del año pasado, el conjunto fue el objetivo de actos de vandalismo; extremistas judíos dañaron y profanaron cruces y altares en los exteriores del monasterio. Los atacantes de este último incendio dejaron una pintada en hebreo; en una pared del monasterio podía leerse la frase «los falsos ídolos serán destruidos», una cita procedente de una oración judía. Por esta razón, la policía supone que se trata de extremistas judíos y está investigando en este sentido.

Los hechos han sido condenados por los principales políticos israelíes. El Presidente Reuven Rivlin declaró, en un comunicado difundido el jueves, que esta terrible profanación de un lugar antiguo y sagrado de oración es un ataque a la vida misma en Israel: «Israel, como estado y como sociedad, está obligado a proteger y preservar los lugares sagrados de todas las creencias», dijo Rivlin.

El Primer Ministro Benjamin Netanjahu dijo que se trata de un ataque contra «todos nosotros». «En Israel, la práctica y libertad de culto es una de las piedras angulares de nuestra sociedad y está protegida por ley. A los responsables de este despreciable crimen se les aplicará todo el peso de la ley. El odio y la intolerancia no tienen espacio en nuestra sociedad“, declaró Netanjahu.

Numerosos ministros y diputados de la Knesset se han manifestado de modo similar. La Conferencia católica de ordinarios de Tierra Santa habló, en un comunicado difundido el jueves, de un crimen que afecta gravemente a la coexistencia de las comunidades religiosas en Tierra Santa. «Vista la gravedad de los hechos, exigimos que la investigación avance rápidamente y que se haga justicia con los responsables de este acto de vandalismo».

Mons. Shomali dijo a «Ayuda a la Iglesia que Sufre» que muchos judíos condenaron los hechos desde el primer momento: «sigo inclinado a pensar que los hechos fueron perpetrados por un grupo pequeño y agresivo. No puedo medir a todos los israelíes por el mismo rasero, pues hay judíos liberales y tolerantes, otros que lo son menos y, por último, también aquellos que odian a los no judíos. Mi temor se debe a que estos radicales están aumentando en número y en el grado de intolerancia».

«Ayuda a la Iglesia que Sufre» participó en la construcción de nueva planta del monasterio, inaugurado en 2012. La construcción de nueva planta, en un territorio amenazado por terremotos, era necesaria porque el antiguo edificio, de la década de 1950, se había construido sin cimientos y amenazaba desplomarse. Con el apoyo de «Ayuda a la Iglesia que Sufre» se pudo financiar un oratorio climatizado dentro de la clausura; como en verano, en el Mar de Galilea, llegan a medirse los 50 grados de temperatura y en la iglesia —debido al elevado número de visitantes— suele haber mucho ruido, este oratorio facilita a los monjes retirarse a rezar en silencio.

Posted on 14 julio, 2015 in Noticias

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