Sudán del Sur: Construcción de casa parroquial con dinero de Ayuda a la Iglesia que Sufre

Sudán del Sur

Una casa parroquial para la parroquia recién fundada en Barsherki

La congregación de los Misioneros de María Inmaculada todavía es joven, pues fue fundada en 1998 en la India. No obstante, cuenta con muchas vocaciones, y, en la actualidad, pertenecen a ella 118 sacerdotes y 350 futuros sacerdotes y religiosos. Cincuenta de estos sacerdotes trabajan en África, concretamente, en Tanzania, Zambia, Malawi, Etiopía y Sudán del Sur.

 

En Sudán del Sur, 24 Misioneros de María Inmaculada atienden siete parroquias, además de trabajar también en escuelas. Esto resulta especialmente difícil, señala el P. Albert Amal Raj, porque esta gente ha vivido cinco lustros de guerra y, tras un breve rayo de esperanza, el país vuelve a sumirse en la violencia y el caos. “Muchos niños solo juegan a la guerra: hacen como si portaran armas y se dispararan entre sí. Cuando les preguntamos a los alumnos qué quieren ser de mayores, a menudo responden: ‘Queremos ser policías, para poder disparar y matar’. No conocen más que la violencia, y muchos han presenciado cómo mataban a sus familiares. Allí, la vida humana apenas tiene valor”. Los misioneros quieren que sus alumnos aprendan a valorar la vida, respetar al prójimo y asumir responsabilidad respecto a la propia vida, la sociedad y un futuro pacífico.

 

La gente está contenta de contar con estos misioneros, pues las parroquias de las que se ocupan se encuentran principalmente en zonas  desfavorecidas, subdesarrolladas y de difícil acceso. En muchos poblados, la Santa Misa se celebra a la intemperie, bajo los árboles.  Los habitantes les dicen a los misioneros: “Tú eres nuestro padre y nosotros somos tus hijos” o “¡Tú eres sacerdote y Dios te ha enviado!”. Los creyentes lo esperan todo de sus sacerdotes: consuelo, esperanza y también ayuda material. Muchos lo han perdido todo a causa de la guerra, e incontables de ellos han presenciado cómo mataban a sus familiares ante sus ojos. Aquí, curar, reconciliar e infundir esperanzas es un reto que solo se puede afrontar con la ayuda de Dios.

 

En Barsherki, perteneciente a la Diócesis de Wau, la gente lleva años esperando a ser atendida con regularidad  por un sacerdote. En la actualidad, tres Padres de los Misioneros de María Inmaculada se encargan de la parroquia recién fundada. Por desgracia, carecen de una casa parroquial: viven en una casita alquilada que carece de luz y agua corriente. Además, la casita no es nada segura, y como los misioneros son atacados y amenazados con frecuencia, corren peligro de que cualquier persona los asalte sin problemas.

Ayuda a la Iglesia que Sufre quiere contribuir con 80.000 euros a la construcción de una casa parroquial en la que los sacerdotes puedan vivir seguros.

 

Posted on 9 julio, 2015 in Noticias

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