Siria: Patriarca Gregorio III Agradece apoyo y oraciones de Ayuda a la Iglesia que Sufre

El Patriarca melquita Gregorio III cree en el poder de la oración para conseguir la paz

Beirut: La cabeza visible de la Iglesia melquita unida a Roma, el Patriarca Gregorio III, ha advertido contra el hecho de que los yihadistas alcancen sus objetivos en Siria y que se imponga el odio entre los diferentes grupos religiosos. En una conversación mantenida recientemente con la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre» en Beirut, el Patriarca Gregorio dijo: «el objetivo de los yihadistas es sembrar el odio entre cristianos y musulmanes; pero lo más peligroso es que el odio llegue a los corazones. Por eso colaboramos con imanes para que no suceda». El Patriarca, sirio de nacimiento y con sede en Damasco, subrayó que tradicionalmente, en Siria, la convivencia era buena entre cristianos y musulmanes. «Cuando era un sacerdote joven en Daraa, también los musulmanes se levantaban para saludarme. Corremos peligro de perder esta relación, si la guerra dura».

La mayor parte de Siria está ahora afectada por la guerra, continuó diciendo Gregorio III, lo que también tiene considerables consecuencias para los cristianos: «aproximadamente 450.000 cristianos han tenido que abandonar sus casas para refugiarse dentro y fuera del país. Prácticamente todos los días salen cristianos de Siria. Damos gracias al Señor porque muchos de ellos se dirigen al Líbano: es un país vecino, con lo que hay una alta probabilidad de que vuelvan. Otros intentan llegar, en parte de modos peligrosos, a Europa, sobre todo a Alemania y Suecia; aquí la esperanza de que vuelvan es menor. Y esto también puede decirse de los que se marchan a Canadá, Estados Unidos o Brasil», expuso la cabeza visible de la Iglesia. Según Gregorio III, hasta ahora han quedado destruidas más de cien iglesias de diferentes confesiones. Hasta finales de 2013 eran 91, dijo el Patriarca. «Muchas fueron conscientemente destruidas, sobre todo en la región de Hassake, al noreste de Siria». Además, Gregorio III calcula que han sido hasta 2.000 los cristianos, soldados y civiles, los que han muerto en actos de guerra o de otro modo.

Sin embargo, también hay regiones habitadas por cristianos menos afectadas por la guerra. «En Damasco la vida —con excepción de las bombas— transcurre de modo prácticamente normal: la gente va a trabajar; las escuelas y las universidades funcionan. También el denominado valle de los cristianos está menos afectado, si bien allí también hay muchos refugiados. En algunos lugares cristianos alrededor de Damasco hay tranquilidad hasta ahora, dijo el Patriarca. La población cristiana de Maaloula, por el contrario, estuvo prácticamente vacía. «Pero más de 350 personas han vuelto y están reconstruyendo sus casas. También la iglesia de San Jorge y el monasterio de San Sergio y Baco han sido reparados».

Para el Patriarca Gregorio se trata de una señal alentadora: «hemos de ver cómo podemos reconstruir las iglesias. Pero, por supuesto, sin olvidar a las personas. No solo podemos construir iglesias, sino que también hemos de ayudar a las piedras vivas, con las que la Iglesia está construida. En Qusair, Homs, Yabroud o Maaloula han vuelto muchos a sus casas; tenemos que ayudarles a que las reparen; el Gobierno ayuda con el 25-35 por ciento de los gastos; el resto tienen que conseguirlo ellos mismos. Para los cristianos de Maaloula o  Qusair sería una gran ayuda si al menos una habitación estuviera habitable; entonces, el resto lo podrían reconstruir poco a poco. Esto es un aspecto muy importante para la Iglesia».

El Patriarca Gregorio dio expresamente las gracias a los benefactores de «Ayuda a la Iglesia que Sufre»: «con su ayuda material y espiritual estamos en condiciones de mostrar a los hombres el amor de Dios; esto es muy importante. Estamos muy agradecidos de poder hacerlo, ahora más que nunca». Ya a finales de 2011, cuando comenzó la guerra siria, según Gregorio, la Iglesia comenzó a prestar ayudas a personas que sufren necesidad. Un papel especial lo desempeñaron sacerdotes y religiosos: «los clérigos se convirtieron en un refugio, tanto para los cristianos como para los musulmanes. Todos van a la iglesia cuando necesitan ayuda. Y venga quien venga no le dejamos ir sin al menos una pequeña ayuda». Gregorio destacó que los clérigos se han mantenido fielmente en sus puestos. «Nadie ha abandonado Siria. Todos los religiosos y sacerdotes se han quedado, para estar con su gente. También la mayoría de nuestros fieles, a pesar de la situación, son fuertes en la fe. Las iglesias están llenas; y también continúan las actividades pastorales, por ejemplo de la Legión de María o de la pastoral juvenil. Esto es muestra de la fuerza del Espíritu Santo en nuestra gente».

El Patriarca Gregorio subrayó la importancia de la presencia cristiana en Siria y en todo el Oriente Próximo. «Los cristianos tenemos una vocación aquí. Sin los cristianos solo habría un mundo islámico, pero no árabe. Somos portadores del pluralismo en el mundo árabe. Quien se compromete por nuestra presencia, se compromete no solo por los cristianos, sino también por los musulmanes en la región».

Por último, el Patriarca Gregorio también destacó la importancia de la oración para que termine la guerra. «A través de la maravillosa organización “Ayuda a la Iglesia que Sufre” he hecho un llamamiento a la oración por Siria; muchas personas se han adherido. Rezamos el 16 de marzo, con ocasión del aniversario del comienzo de la guerra en Siria. Para ello tomé como ejemplo la oración del Santo Padre Francisco en septiembre de 2013. En aquel entonces amenazaba con producirse un ataque militar norteamericano contra Siria, y el peligro pudo conjurarse. Lo mismo ha sucedido ahora de nuevo. En todo el mundo se ha rezado; ese día, el ministro de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, John Kerry, dijo que habría que hablar con el Presidente Assad para encontrar una solución para Siria. La UE se unió a ello poco después y más tarde, también otros países. Es importante que cambie la política. Es una equivocación pensar que los cristianos occidentales pueden ayudar a los cristianos de Oriente Próximo suministrando armas. La única solución es la paz; las armas no producen ninguna solución. Cada guerra termina en una mesa redonda, donde se busca una solución».

 

Posted on 8 mayo, 2015 in Noticias

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