Siria: ¡No os olvideis de Alepo!

«El mundo no debe olvidarse de Alepo»: con estas palabras, el Presidente de la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre», Johannes von Heereman, ha hecho un llamamiento para ayudar a los habitantes de Alepo, afectados por la guerra. La segunda ciudad de Siria, situada el norte del país, es desde hace años objeto de luchas entre el Gobierno y los rebeldes, dominados por yihadistas. «Actualmente se vuelve a luchar encarnizadamente en Alepo. Mueren muchas personas y miles de sus habitantes —entre ellos, muchos cristianos— huyen», ha declarado Heereman remitiéndose a fuentes locales.

 

La religiosa católica sor Annie permanece en la ciudad desde hace años. Ahora, en una conversación mantenida con «Ayuda a la Iglesia que Sufre», dice: «desde el fin de semana se lucha en Alepo. Tan solo el sábado murieron 14 cristianos, víctimas de ataques de los misiles rebeldes. Muchos resultaron heridos. Cada día abandonan la ciudad autobuses con familias cristianas; pero no hay suficientes autobuses para todos los que quieren huir. La población tiene la sensación de que la han dejado sola. Todavía quedan ocho congregaciones en Alepo para ayudar a las personas que están allí. Antes de las luchas vivían en la ciudad 70.000 cristianos; ahora son solo unos 60.000».

 

El servicio de los jesuitas para ayuda de los refugiados en Siria JRS menciona asimismo la dramática situación: «la situación en Alepo se ha deteriorado significativamente durante las últimas 72 horas; en ambos lugares de la ciudad ha aumentado la violencia. En Alepo se están llevando a cabo preparativos para transformar las iglesias y otros lugares clave en refugios».

El jesuita Ziad Hilal, de Homs, ayuda a los refugiados que huyen de Alepo. El jueves declaró a «Ayuda a la Iglesia que Sufre»: «cientos de familias, sobre todo cristianas, han huido a la región costera y al valle de los cristianos, también a Homs. Por supuesto que no tienen nada; necesitan de todo: viviendas, mantas, colchones, ropa, etcétera. Entre ellos se encuentran también enfermos que precisan medicamentos». El padre Ziad espera que aumente el número de refugiados si continúa la violencia en Alepo: «en muchas ocasiones se han roto familias. He conocido a una familia de la que el padre está todavía en Alepo, mientras que la mujer pudo huir con sus hijos. La situación actual es muy difícil para las personas».

Pero los habitantes de Alepo están sufriendo desde hace años, como dice sor Annie. «En los últimos tres años, los habitantes de Alepo han sufrido cosas como ninguna otra persona. Han perdido todo; no funciona ni el abastecimiento de agua ni de electricidad. Sin embargo, siguen. Es un auténtico ejemplo para todos nosotros».

Sor Annie apela a los benefactores de «Ayuda a la Iglesia que Sufre»: «dicen que los próximos días serán duros para los nuestros. Espero que no sea así, gracias a sus oraciones y a sus ayudas. Estoy muy emocionada por su ayuda. Que Dios les bendiga. Estamos unidos en el corazón de Jesús y de María».

 

«La realidad es que los cristianos de Siria están desapareciendo ante nuestros ojos. Pero por supuesto que los cristianos no son los únicos que sufren. Todos los habitantes de la ciudad están afectados. ¿Permitiremos sin hacer nada que las personas sufran y mueran? Desde hace cuatro años, la situación de Siria es cada vez peor. Han muerto más de 220.000 personas; 12 millones —aproximadamente la mitad de la población del país— se han convertido en refugiados», dice Heeremann. Y continúa diciendo: «Por ello, Ayuda a la Iglesia que Sufre interpela a la comunidad internacional a que se ocupe de poner fin a los suministros de armas a Siria y a emplear más ayuda internacional de emergencia para la población de Alepo. Además, hacemos un llamamiento a rezar para que termine el conflicto en Siria y en todo el Próximo Oriente».

«Ayuda a la Iglesia que Sufre» actúa de modo especialmente activo en el Próximo Oriente. Desde finales de 2011 se han aportado más de 12 millones de euros para ayudar a los cristianos de Siria e Irak. Hace dos meses, Ayuda a la Iglesia Necesitada aportó más de dos millones de euros para ayuda humanitaria, de la que también se beneficiaron los habitantes de Alepo. «Continuaremos ayudando a los cristianos hostigados de Siria a través de la Iglesia local», aseguró Heereman.

Posted on 16 abril, 2015 in Noticias

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