Siria: El P. Mourad, secuestrado hace dos semanas, ayudaba a todos: católicos y musulmanes

padre Jacques Mourad

Tras el secuestro del padre Jacques en Siria, un religioso de su orden llama a la oración

 

Después del secuestro del religioso católico Jacques Mourad y un acompañante, el jueves de la semana pasada, en Siria reina una gran consternación. En una conversación mantenida el lunes con la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre», un religioso de la misma orden del secuestrado hizo un llamamiento a la oración: «por favor, recen por el padre Jacques y su acompañante, pero también por nuestra comunidad. Unos hombres enmascarados y armados se llevaron a los dos; no sabemos ni quiénes eran ni dónde se encuentran ahora nuestros hermanos. Estamos completamente a ciegas», dice el padre Jihad Youssef, de la comunidad católica de Mar Musa, a la que también pertenece el padre Jacques.
«El padre Jacques se ocupaba, en el convento de Mar Elian en Al Quaryatayn, de las personas que sufren bajo las consecuencias de la guerra siria. Concedía especial importancia a los proyectos de reconstrucción, para que los habitantes pudieran volver a vivir en sus casas, ahora destruidas; pero también le eran importantes la atención psicológica de las personas en la guerra y otras ayudas humanitarias. Desde hace años se ha ocupado de refugiados de guerra —continúa diciendo el padre Jihad—.  El padre Jacques no hizo diferencias entre cristianos y musulmanes; ayudaba a todas las personas necesitadas». Desde hace años, la labor del padre Jacques cuenta con el apoyo de «Ayuda a la Iglesia que Sufre».
Recientemente, el padre Jacques dirigió un correo electrónico a «Ayuda a la Iglesia que Sufre», para agradecer el apoyo que le había prestado hasta ahora y que superaba los 100.000 euros. Aquí explicaba su motivación: «nuestros esfuerzos para ayudar a los musulmanes perseguidos y que sufren en nuestra región, no es otra cosa que expresión de la posición de la Iglesia, que se sabe unida a la imagen de Cristo crucificado. Nuestro testimonio, hoy en día, es reflejo de la luz que sale de la Cruz y que anuncia un nuevo amanecer de la esperanza en la resurrección para toda la humanidad».
El encargado de Oriente Próximo en «Ayuda a la Iglesia que Sufre», el padre Andrzej Halemba, calificó el secuestro del padre Jacques de oprobio. «Una vez más experimentamos un ejemplo de ciego odio. El padre Jacques ayudó siempre a todos, fueran cristianos o musulmanes. Ayudaba a todos, pero no estaba del lado de nadie. ¿Por qué se secuestra a una persona así? Vemos una vez más cómo la guerra se cobra a las mejores personas. El padre Jacques es un líder espiritual de cristianos y musulmanes; personas de las dos religiones le admiran y confían en él».

El padre Halemba está actualmente en Siria, para visitar allí los proyectos financiados por «Ayuda a la Iglesia que Sufre» y hacerse una idea personal de la situación. «La situación es horrible. En Qusair, cerca de la frontera libanesa, atravesé una ciudad abandonada; las dimensiones de la destrucción despiertan en uno imágenes apocalípticas. Por todas partes se ve la locura de la guerra», dice Halemba. «Pero, por otro lado, también hay signos de vida y de esperanza. He encontrado a muchos cristianos que, también en esas circunstancias, intentan vivir su fe». El padre Halemba se muestra impresionado, por ejemplo, de un padre de familia con tres hijos que se niega a abandonar el país. «Me dijo que no quiere ir a Europa, sino que quiere seguir su vocación cristiana en su patria, en Siria. También me emocionó la alegría de los 51 niños, que hicieron la Primera Comunión en la ciudad vieja de Homs. En Yabrud, niños en edad escolar hicieron un llamamiento a todos los responsables de la guerra para que no les roben su futuro. Precisamente los niños y jóvenes están llenos de voluntad de vivir. Esta visita me ha reforzado una vez más en la idea de que tenemos que ayudar necesariamente a las personas de Siria para que, a pesar de todas las necesidades, vuelvan a conseguir esperanza.

«Ayuda a la Iglesia que Sufre» trabaja especialmente en el Próximo Oriente. Desde finales de 2011 ha puesto a disposición más de 12 millones de euros para ayudar a los cristianos de Siria e Irak. «Ayuda a la Iglesia que Sufre» ha aprobado recientemente dos millones de euros para ayuda humanitaria en Siria.

 

Posted on 29 mayo, 2015 in Noticias

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