Sierra Leona: Todavía bajo los efectos de la epidemia del ébola

Sierra Leona – 20.08.2015

 

Sierra Leona es una nación castigada que ha padecido durante diez años una guerra civil –finalizada en 2002– y que también se ha visto afectada por la crisis del ébola. Mons. Henry Aruna, Director Nacional de las Obras Misionarias Pontificias en Sierra Leona, habló de estos sufrimientos y otras preocupaciones en su reciente visita del 8 de junio de 2015 a Ayuda a la Iglesia que Sufre.

“En estos momentos, lo que más preocupados nos tiene son las secuelas del ébola”, dijo Mons. Henry Aruna. La epidemia del ébola fue declarada en Sierra Leona hace cuatro meses. Como consecuencia, casi 4.000 personas han muerto, muchas familias han quedado destrozadas y un gran número de niños son ahora huérfanos y carecen de un hogar. Durante la epidemia, la Iglesia de Sierra Leona desempeñó un papel crucial a la hora de concienciar a la gente acerca de esta enfermedad y de promover hábitos saludables para contrarrestar la propagación, aseguró Mons. Aruna. “Al principio, la gente no se creía que la enfermedad se estaba extendiendo”, dijo el Obispo. “Pensaban que eran los médicos los que estaban matando a las personas en los hospitales”. Las Iglesias locales convencieron a los ciudadanos de que estos rumores eran falsos y contribuyeron a impedir así que más personas enfermaran por la desinformación.

En Sierra Leona, el ébola también se extendió tan rápidamente debido, en parte, a determinadas tradiciones religiosas funerarias. En el Islam, la tradición prevé que los cuerpos sean lavados a conciencia antes de enterrarlos, y muchos insistieron en seguir esta tradición pese a las advertencias de que los muertos también podían transmitir la enfermedad. Tanto para cristianos como para musulmanes, los entierros masivos en fosas comunes realizados para deshacerse de los cuerpos contaminados suponían un grave problema. Como respuesta a este clamor, la Iglesia sierraleonesa empezó a ofrecer servicios funerarios seguros para las familias de los fallecidos, para que pudieran despedirse adecuadamente de sus seres queridos sin correr el riesgo de contraer también la enfermedad. La planificación de estos funerales supuso una intensa labor para la Iglesia local, que tuvo que organizar convoyes y Misas a la intemperie para las familias a una distancia segura de los cadáveres. “La gente también tenía problemas con las bolsas en las que se introducían los cadáveres”, señaló el Obispo. “Esa no es la forma correcta de enterrar a alguien, por lo que suministramos ataúdes para los fallecidos”.

Según Mons. Aruna, la Iglesia Católica se ha hecho cargo de gran parte de la labor de acomodamiento de los huérfanos construyendo orfanatos, alimentándolos y educándolos. Sin embargo, la Iglesia Católica es una minoría en Sierra Leona –el 60% de la población es musulmana y el restante 30% profesa una mezcla de creencias cristianas e indígenas–, por lo que sus esfuerzos por recabar ayuda del Gobierno han sido infructuosos hasta el momento. Aunque la Iglesia ha trabajado duro para atender a los huérfanos y crear un sistema de apoyo mientras el país se recupera de la epidemia, Mons. Aruna se manifestó preocupado por su falta de fondos y recursos para solventar un problema de esta envergadura, y señaló que necesita ayuda. “Estos niños son nuestro futuro”, dijo el Obispo.

Pese a la expansión polarizadora del Islam por todo Oriente Próximo y África, en Sierra Leona las relaciones entre la Iglesia Católica y el Islam se han mantenido estables. La nación es muy religiosa y tiene lo que el Obispo califica de “profunda conciencia de Dios: cada habitante es musulmán o cristiano”. El hecho de que la Iglesia Católica sea minoritaria en Sierra Leona podría inducir a pensar que los intereses de la Iglesia se desaprovechan para favorecer a la mayoría, pero ocurre lo contrario. El Islam y el Cristianismo coexisten pacíficamente con conversiones entre ambos que no son consideradas nada excepcional y que cuentan con una amplia aceptación. También los matrimonios mixtos entre musulmanes y cristianos son habituales. “Mi sobrino, que vive conmigo, tiene una madre cristiana y un padre musulmán”, informó Mons. Aruna, aportando así un ejemplo de cómo ambas religiones interactúan en el seno de las familias. “Ahora quiere convertirse al Cristianismo, y, para ello, cuenta con la bendición del padre”.

No obstante, al Obispo sí le preocupa que el Islam fundamentalista penetre en el país y dañe los lazos que unen ahora a los creyentes de ambas religiones. El fundamentalismo, que tiene una presencia sólida en la nación norteafricana de Mali, podría abrirse camino hacia el sur a través de la República de Guinea hacia Sierra Leona, a través de la porosa frontera septentrional. Mons. Aruna señaló que es crucial que la relación de la Iglesia con el Islam siga siendo cordial en el país, y añadió que la Iglesia debe ofrecer su pleno apoyo en este periodo de vulnerabilidad de la historia de la nación. El Obispo explicó que se ha creado un consejo interreligioso compuesto por imanes y líderes eclesiales con el fin de mantener en pie la cordial relación entre ambos grupos religiosos, así como para que ambos incrementen su participación en la política gubernamental.

Según Mons. Aruna, otra gran preocupación de la Iglesia sierraleonesa es la falta de recursos para la formación de las vocaciones sacerdotales, pero también de catequistas y líderes de oración. En Sierra Leona, la Iglesia es pobre y por eso no cuenta con una fuerte presencia en todo el país, lo cual le impide ofrecer el apoyo que los líderes de las Iglesias locales necesitan. El Obispo narró la historia de un poblado del sureste, donde murió un católico: como no había ninguna iglesia católica ni un catequista ni un líder de oración en toda la región para dirigir los funerales, los familiares tuvieron que recurrir a los líderes musulmanes del poblado. Finalmente, se convirtieron al Islam, porque deseaban formar parte de la comunidad que los había ayudado. El Obispo manifestó su preocupación de que, si la Iglesia no puede apoyar a sus creyentes, la ya pequeña presencia católica pueda menguar aún más. Las secuelas del ébola y las heridas de la guerra civil han dejado atrás a una Iglesia más pequeña y necesitada de ayuda.

Ayuda a la Iglesia que Sufre facilitó en 2014 ayudas de más de 260.000 euros a la Iglesia local de Sierra Leona, razón por la que Mons. Aruna está profundamente agradecido. “Somos todo gratitud hacia nuestros benefactores”, aseguró el Obispo. “Ellos nos han ayudado en una situación en la que, sin su apoyo, lo habríamos pasado extremadamente mal. Queremos que sepan que los tenemos presentes en nuestras oraciones”.

 

Por Daniel Konstantinovic

Posted on 25 agosto, 2015 in Noticias

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