Serbia: Papa Francisco visitará el país el 06 de junio

Papa Francisco

Bosnia: “¡Mostrémosle al mundo lo fuertes que somos!”

 

Veinte años tras el fin de la Guerra de Bosnia, sobre todo los jóvenes del país se alegran de la visita del Papa.

 

“¿Bosnia? ¿Ha pasado algo allí?“. Mucha gente reacciona sorprendida cuando se entera de que el Papa Francisco realizará el 6 de junio una breve visita de once horas de duración a la capital bosnia de Sarajevo. Han pasado veinte años desde una guerra civil que le costó la vida a más de 243.000 personas y que impulsó a emigrar a más de dos millones. Dos décadas no son suficientes para que cicatricen las profundas heridas de la guerra, pero veinte años han bastado para que esta gente tenga la impresión de que el mundo se ha olvidado de ella. Cuando el Papa Francisco anunció su viaje, dijo: “Os pido desde ahora que recéis para que mi visita a esas queridas poblaciones sea un aliento para los fieles católicos, suscite semillas de bien y contribuya a la consolidación de la fraternidad, la paz, el diálogo interreligioso y la amistad”.

 

Este aliento lo necesitan urgentemente los habitantes católicos del país. Los Obispos y, a su cabeza, el Cardenal de Sarajevo, Mons. Vinko Puljic, y el Obispo de Banja Luka, Mons. Franjo Komarica (que es también presidente de la Conferencia Episcopal de Bosnia y Herzegovina), elevan una y otra vez sus voces. Y es que los católicos del país, pertenecientes a la minoría croata, carecen de lobby, a saber, de grupos de presión en el Gobierno de este país mayoritariamente musulmán o en la política internacional. Así, Mons. Komarica no se cansa de denunciar el hecho de que los católicos de origen croata no vean un céntimo de las ayudas que destina la UE al retorno de los refugiados. También en el mercado laboral, a menudo se discrimina a personas con apellidos croatas, por lo que incluso los que permanecieron en el país durante la guerra no ven otra salida que emigrar al extranjero. Según datos de la Iglesia Católica, de los 835.000 católicos que vivían en Bosnia-Herzegovina antes de la guerra (1992 – 1995) hoy solo quedan unos 440.000.

 

Pero, no obstante, la Iglesia está viva. El hecho de que haya muchos jóvenes católicos comprometidos con la Iglesia se debe, sobre todo, a la intensa labor juvenil de la Archidiócesis de Sarajevo. Allí se está construyendo un centro juvenil que llevará el nombre de San Juan Pablo II. Este centro juvenil, subvencionado por Ayuda a la Iglesia Necesitada con un total de medio millón de euros, estará abierto a todos los grupos de la población y también albergará encuentros internacionales. “¡Aquí Europa celebrará encuentros!”, se alegra el P. Simo Marsic, el rector del centro que trabaja en la pastoral juvenil de la Archidiócesis de Sarajevo. “Este centro será una ventana abierta a otras confesiones y religiones, y a otras formas de pensar y vivir. De esta forma será posible practicar y vivir una convivencia tolerante y pacífica”. Concretamente, a través de encuentros pastorales, cursos y actividades de ocio en los que podrán participar grupos o personas individuales de todo el país. Además, el centro dispondrá de dormitorios para que también puedan celebrarse eventos de varios días de duración. Su lema es: “Encuentro y reconciliación: Construir juntos la paz y el futuro”.

 

Pero lo que ilusiona de forma especial al P. Simo Marsic es que el Papa Francisco haya elegido este centro como lugar para el encuentro con la juventud bosnia. Y los jóvenes están entusiasmados. Mandalena, una chica joven, ve en la visita del Papa un mensaje de la juventud bosnia al mundo y a los habitantes de su patria: “¡Mostrémosle al mundo, que Bosnia-Herzegovina muestre lo fuertes que somos! Sigamos la huella de la paz con una sonrisa en el rostro y con amor en el corazón. Vayamos al encuentro de este hombre que cree en nosotros, saquemos fuerzas de este acontecimiento histórico: fuerzas para el futuro, para los nuevos retos y para la lucha contra la desesperación, para que este país tenga un porvenir luminoso. Saquemos fuerzas para anunciar a Cristo, amar a la Iglesia y respetar a los demás”.

 

Valentina, una joven lideresa laica, dice acerca de la visita del Papa: “Este acontecimiento marcará el mes de junio, este año, esta década y también nuestros corazones, pensamientos y sentimientos. Representa para todos nosotros la oportunidad de hacer una contribución desde esta comunidad y desde esta Iglesia”. Para ella, “es para nosotros una oportunidad de escuchar lo que tiene que decirnos este hombre amable y humilde, el Pedro de nuestros tiempos”. Y añade que también es una oportunidad para ella personalmente, como lideresa, de despertar en sí misma y permitir que crezca “el espíritu de la paz, el espíritu de la oración, el espíritu de la solidaridad y del respeto mutuo, el espíritu del amor y la bondad”, y de difundir el espíritu cristiano.

 

Antonio, otro joven, también tiene grandes esperanzas puestas en la visita del Papa a Sarajevo. Está convencido de que “este encuentro nos hará recuperar la esperanza”. Dice: “La esperanza como uno de los fundamentos de la sociedad humana está perdiendo lentamente terreno en nuestro país. Cada vez más jóvenes abandonan el país para labrarse un futuro, y dejan atrás a sus familias y amigos porque creen que todo irá a mejor”. Y cita así al Papa: “No tengáis miedo, la vida está ante vosotros; no permitáis que os roben la esperanza”. Para este joven, esto significa que “la vida está precisamente aquí, con todas sus cruces y dificultades, con todo el dolor, pero también con toda la felicidad. La vida vale la pena, y podemos crear cosas hermosas”. Además, considera que la visita del Papa también brinda la oportunidad de mostrarle al mundo –y también a sí mismo– que en Bosnia “viven personas extraordinarias, personas que tienen fe”.

 

También el P. Marsic tiene grandes esperanzas puestas en la visita del Papa: “Creo que la visita del Papa nos infundirá un gran aliento, y espero que, a raíz de ella, los jóvenes se comprometan más aún con la Iglesia y la sociedad. Quiero que desarrollen los talentos que Dios les ha dado y que construyan con ellos el futuro. Los jóvenes que colaboran con el centro de San Juan Pablo II también suelen ser muy activos en sus parroquias de origen. Ellos demuestran que es posible convivir pacíficamente, encontrar trabajo, fundar una familia y construir una vida en este país”. Y otro tema también le preocupa mucho: la convivencia entre los diferentes grupos de la población y las religiones, a fin de tender puentes para un futuro pacífico. A la generación de los mayores a menudo le cuesta mucho aceptar lo diferente. “Pero con las actividades comunes, la juventud también da testimonio ante la generación mayor de que tiene el valor de creer en un presente y un futuro mejores”, señala.

 

En este año también tendrá lugar otro importante acontecimiento, pues el P. Marsic espera que el centro pueda abrir sus puertas el 22 de octubre de 2015. Ese día, la Iglesia conmemora al Patrono del centro: San Juan Pablo II. No es casualidad que el centro lleve su nombre: ya en 1997, dos años tras el fin de la guerra, el Papa Juan Pablo II viajó a Sarajevo para hacer allí un llamamiento a la paz y la reconciliación. En 2003, marcado por su avanzada edad y su enfermedad, visitó Banja Luka. Allí invitó a los jóvenes a que trabajaran “para que la vida se reanude plenamente en todos los niveles” y “a ser valientes, a no ceder a la tentación del desaliento, sino a multiplicar las iniciativas, para que Bosnia y Herzegovina vuelva a ser tierra de reconciliación, de encuentro y de paz”.

El P. Marsic dice: “Estas palabras las entendemos como una misión para la labor de nuestro centro juvenil”.

Posted on 12 mayo, 2015 in Varios

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