Rezar donde rezó Jesús

Jerusalén (Tierra Santa) – 27.08.2015

 

«Queremos proteger nuestra clausura»: «Ayuda a la Iglesia que Sufre» apoya a las carmelitas en el Monte de los Olivos de Jerusalén

por Oliver Maksan

«Bienvenido en nuestro nuevo recibidor», dice afablemente sor Agathe. Esta religiosa es la ecónoma del convento de carmelitas en el Monte de los Olivos de Jerusalén. Recientemente se ha reformado el ámbito de entrada al convento, antes bastante intrincado; «Ayuda a la Iglesia que Sufre» prestó ayuda a las religiosas para hacerlo: se instaló un nuevo recibidor, además de un área de entrada cubierto. Todo está limpio y claro. «La remodelación nos ayuda a recibir mejor a los huéspedes y, al mismo tiempo, a proteger nuestra clausura», dice esta joven religiosa francesa. «Normalmente no abandonamos la casa; pero muchas personas acuden a nosotras. Estamos muy agradecidas a los benefactores de “Ayuda a la Iglesia que Sufre” de que ahora les podamos recibir mejor; el mejor modo que tenemos de agradecerlo es con nuestra oración».

Este Carmelo, construido en el siglo XIX en el Monte de los Olivos, es el más antiguo de Tierra Santa. Se encuentra situado en el terreno de la iglesia del Padre Nuestro. Numerosos peregrinos acuden cada día al santuario: aquí se venera el lugar donde Jesús enseñó el Padre Nuestro a sus discípulos; el texto de esta oración se puede leer, en numerosas lenguas, en artísticos azulejos, en los muros. «Nuestro Señor Jesucristo rezó aquí, en el Monte de los Olivos. Esto sostiene nuestra oración», explica sor Agathe. «Vivimos según la espiritualidad de la gran Santa Teresa, quien hizo hincapié en la contemplación de la santa humanidad de Cristo. Aquí, en Tierra Santa, pero sobre todo en Jerusalén, es fácil imaginarla. Aquí, Cristo sintió alegría, pero también sufrió y murió en la Cruz».

El convento se encuentra situado en el barrio oriental de Jerusalén, en su mayoría musulmán. «Me emociona una y otra vez comprobar lo santo que es Jerusalén en la fe de muchas personas; aquí oímos llamar a la oración al muecín; pero también oímos el ruido de las fiestas del Bar Mitzvah de los judíos. Deseamos ardientemente que haya justicia y paz». Con los musulmanes del barrio, las religiosas se llevan bien. «En Francia nos miran mal cuando salimos a la calle con el hábito. Aquí es distinto; nos respetan. Cuando falleció una hermana libanesa, unos vecinos musulmanes trajeron incluso flores», refiere sor Agathe. A pesar de los altos muros del convento, la realidad de Tierra Santa, muchas veces marcada por la violencia y el odio, también afecta a las religiosas. «Una y otra vez se producen, en esta región, tensiones entre israelís y palestinos; entonces llueven piedras delante de nuestra puerta. Por supuesto que nos afecta, pues amamos Jerusalén y Tierra Santa. Con nuestra oración queremos servir a la paz en Tierra Santa».

Pero las religiosas no solo rezan por Tierra Santa. «Aquí nos encontramos en el centro de la Iglesia; por eso rezamos por las grandes intenciones de la Iglesia y del Papa». Tampoco se olvidan de las intenciones de los peregrinos. «Visitantes procedentes de todo el mundo dejan, en pequeños papeles, sus intenciones en la gruta en la que Cristo rezó con los apóstoles. Nosotras las recogemos y una vez al mes, un sacerdote dice la Misa por esas intenciones», explica sor Agathe.

La contemplación marca el ritmo de la vida de las religiosas. «Nuestra jornada está exactamente reglamentada. Los tiempos de oración en común se alternan con los trabajos de cada una de las religiosas»; entre estos se encuentran recibir visitantes, pero también el bordado de ornamentos, el artístico secado de flores, la fabricación de mermeladas y otras especialidades, así como los trabajos de mantenimiento de la casa. En el convento viven 16 religiosas de todo el mundo. «Es una buena cifra; atraemos sobre todo a candidatas internacionales, pero nos gustaría tener más religiosas locales», dice la religiosa. «Esperamos que la canonización de nuestra hermana palestina Mariam de Ibellim, que se llevó a cabo en mayo, despierte más la atención sobre nosotras en Tierra Santa».

Posted on 27 agosto, 2015 in Noticias

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