Retorno a la fe de los antepasados: los cripto-católicos en Kosovo

Por Magda Kaczmarek y Esther Gaitán-Fuertes

Con ocasión de la conferencia “Ayuda para el pequeño rebaño: Mirando juntos hacia el futuro”, organizada por la Iglesia Católica en Pristina (Kosovo) el 28-30 de septiembre de este año, Magda Kaczmarek, jefa de la Sección de Europa del Este de Ayuda a la Iglesia que Sufre, ha visitado este Estado parcialmente reconocido que declaró su independencia de Serbia en 2008. Magda Kaczmarek se reunió con algunos miembros de su pequeñísima minoría cristiana, y lo que la impresionó especialmente fue el testimonio de los llamados cripto-católicos de Kosovo.

“Desde hace algunos años, el fenómeno de los cripto-católicos –personas cuyas raíces no son musulmanas, sino cristianas, aunque, oficialmente, sean consideradas musulmanas– se ha vuelto cada vez más perceptible en Kosovo”, señala Magda Kaczmarek. En el siglo XVI, los turcos obligaron a la población de esta región a convertirse al Islam. La mayoría lo hizo por miedo a ser discriminada, pero, en su corazón, siguieron siendo cristianos. Muchas de estas personas vivían en la región de Rugova, de donde era originario el expresidente de Kosovo, Ibrahim Rugova, quien, como es sabido, se bautizó poco antes de morir. Ibrahim Rugova cedió un solar del centro de Pristina al Obispo Gjergji para la construcción de la concatedral de Madre Teresa de Calcuta.

En Kosovo, donde la mayoría de la población es musulmana, viven unos 50.000 católicos. Los cripto-católicos han tomado conciencia de que sus antepasados eran cristianos y ahora quieren retornar a sus raíces cristianas. “Su número está aumentando. Así, por ejemplo, en la capital de Kosovo, Pristina, que es una ciudad estudiantil, se celebra cada martes la Misa para estos estudiantes. La Iglesia quiere que estos jóvenes difundan su fe en sus círculos más inmediatos y, más tarde, entre sus familias”, explica Magda Kaczmarek.

El P. Marjan Uka se ocupa de los creyentes de una parroquia ubicada en una región montañosa de Kosovo central, y su Obispo le ha encargado que asista pastoralmente a los cripto-católicos recién bautizados. Aparte de los estipendios de Misa, este párroco carece de ingresos, por lo que su Obispo le da una ayuda a la subsistencia. En cambio, para la construcción de iglesias y centros parroquiales, el P. Marjan confía en ayuda del exterior como, por ejemplo el apoyo de Ayuda a la Iglesia que Sufre. Cuando Magda Kaczmarek lo visitó, esta tuvo la oportunidad de reunirse con algunos de los católicos que están retomando la fe de sus ancestros. “Cada año en Semana Santa y en la vigilia de la Ascensión, bautizamos a algunos adultos y sus familias. Para ello, tienen que asistir previamente durante un año a la catequesis. Este es el caso de Adnan y Rita, y de sus tres hijos Dritan, Fran y Aleksander (nombres ficticios por motivos de seguridad). Rita adoptó este nombre al ser bautizada; antes tenía un nombre musulmán.”

“La familia de Adnan vive modestamente en una casa muy sencilla: tienen un huerto frutal, un campo donde cultivan verduras y un invernadero con tomates y pimientos. Por desgracia, esta año casi todas las tomateras han contraído una enfermedad, por lo que Adnan no puede vender los tomates”, cuenta Magda Kaczmarek. “Adnan tiene familiares en Alemania y Estados Unidos que lo apoyan con regularidad con remesas de dinero. Adnan vivió durante un tiempo en Alemania, y pese a disfrutar allí de una vida confortable, eligió retornar a su país de origen. Habla un alemán excelente y es muy activo en la parroquia, por lo que no descarta ejercer de catequista en el futuro. Sus dos hijos mayores tienen 8 y 15 años, respectivamente. A Fran, el más joven, le gustan las Matemáticas, mientras que Dritan, el mayor, es muy inteligente, pero también bastante vago cuando se trata de estudiar, nos cuenta su padre. No obstante, se ocupa mucho de su hermano Aleksander, que solo tiene un año de edad, y que acababa de despertarse en su cuna cuando visitamos a la familia en su casa.

Adnan nos contó la historia del bautismo de su familia. Nos explicó que su fe cristiana es muy profunda y que nota que rezar lo ayuda mucho. Asegura que, comparado con el Islam, el Cristianismo tiene una profundidad plena de la luz de Dios, y que no le importaría rezar día y noche. Da la impresión de que quiere compensar los años antes de su bautizo, cuando todavía vivía oficialmente como musulmán. El P. Marjan lo describe como un creyente activo y comprometido. Por desgracia, los fieles de esta pequeña localidad ubicada a una hora de la capital carecen de iglesia. “Realmente urge construir una, pues es complicado reunirse en casas de particulares”, explica Magda Kaczmarek.

En el mismo pueblo también nos reunimos con Veton, un pequeño empresario que nos contó que sus ancestros siempre habían sido católicos, pero que su familia perdió el rumbo. “Antes de que los otomanos islamizaran la región que abarca los Balcanes actuales, éramos cristianos”. Veton nunca ha acudido a una mezquita y nunca fue religioso. Cuando se bautice, les gustaría adoptar el nombre de Pjeter (Pedro), del que se siente orgulloso de antemano. Sus hijos todavía no saben si darán el paso: ya son adultos y tienen miedo de que algunos de sus amigos no entiendan su decisión. Será un largo proceso, incluso aunque la gente en Kosovo conviva ahora en paz. Ya sean cristianos o musulmanes, todos forman una nación. “Los cripto-católicos no están mal considerados por los musulmanes, más bien al contrario: cuando alguien es bautizado, todos lo felicitan. El bautizo es considerado una gran fiesta, porque la Iglesia Católica es muy respetada en Kosovo. Por desgracia, hemos sabido hace poco que un ‘Islam importado’ que adopta una actitud intolerante frente a las demás religiones está llegando al país”, concluye Magda Kaczmarek.

Ayuda a la Iglesia que Sufre lleva años apoyando a la Iglesia Católica de Kosovo. Así, ha subvencionado la construcción de la catedral de la Madre Teresa de Calcuta en Pristina, así como las obras de conventos y la rehabilitación de casas parroquiales. Además ha financiado la adquisición de vehículos para la pastoral y la construcción de un centro pastoral en Kravaseria, donde el P. Marjan puede asistir a los feligreses. En este año 2015, Ayuda a la Iglesia que Sufre ya ha destinado a la ayuda a la Iglesia Católica kosovar más de 150.000 euros.

Posted on 4 noviembre, 2015 in Noticias

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