República Centroafricana: 40.000 personas huyen de una nueva oleada de violencia

«Ayuda a la Iglesia que Sufre» concede ayuda de emergencia por un valor de 112.000 euros.

Por Eva-Maria Kolmann

 

Königstein im Taunus 12-10-2015 – El nuevo brote de violencia en Bangui, la capital de la República Centroafricana, el 26 de septiembre ha hecho que más de 40.000 personas tuvieran que huir de sus casas, según refieren representantes locales de la Iglesia a la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre». Estas personas se refugiaron en terrenos de iglesias y conventos, donde viven ya desde hace casi dos años miles de desplazados, y en el campo de refugiados junto al aeropuerto internacional. Precisan urgentemente de ayuda. Según refieren dichas fuentes, la situación es especialmente precaria porque han sido saqueados numerosos centros humanitarios, entre los que se encuentran los centros de la Cáritas local; sus colaboradores se encuentran ahora entre los desplazados.

 

Christine du Coudray, responsable de África en «Ayuda a la Iglesia que Sufre», refiere como Mons. Dieudonné Nzapalainga, Arzobispo de Bangui y Presidente de la Conferencia Episcopal de la República Centroafricana, visita los numerosos campos de refugiados y, con alimentos, intenta prestar al menos la ayuda más perentoria. Dice que la situación es dramática. «Ayuda a la Iglesia que Sufre» ha aprobado una ayuda inmediata por un valor de 112.000 euros, para mitigar las primeras necesidades.

 

Como consecuencia de los últimos disturbios han muerto al menos 40 personas; una iglesia ha sido incendiada y numerosas instalaciones han resultado saqueadas. Además fueron liberados 800 presos de una cárcel, entre los que se encuentran numerosos rebeldes. La situación es «muy confusa» y es difícil de predecir cómo se desarrollará, dice du Coudray. «Este país precisa, más que nunca, nuestra oración, nuestra ayuda y nuestra atención». Las inminentes elecciones y la visita del Papa, prevista para finales e noviembre, son «signos de esperanza de que se produzca un futuro mejor y más pacífico». La Nunciatura Apostólica en Bangui declaró en un comunicado al que ha tenido acceso la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre», que el Santo Padre espera —durante su visita, prevista para los días 29 y 30 de noviembre— «poder saludar y bendecir personalmente a todos los centroafricanos». Christine du Coudray declara: «esperamos y rezamos para que esta esperanza no se frustre». Hay que «hacer todo lo posible para que el país no se hunda aún más en una espiral de violencia y caos».

Posted on 18 noviembre, 2015 in Noticias

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