«Quien quiere ser piadoso también puede pensar»

Encuentros con el Islam en Indonesia – una conversación con el padre Franz Magnis-Suseno

Indonesia es un país de cifras superlativas: consta de más de 17.000 islas, se extiende por más de 5.000 kilómetros y tiene unos 250 millones de habitantes. Las principales islas y archipiélagos son Sumatra, Java, Kalimantan, Célebes (Sulawesi) y las Molucas. Allí viven unos 300 grupos étnicos diferentes, en su mayoría malayos. También en la religión hay una clara mayoría: de acuerdo con el censo de población del 2010, el 87,2 por ciento pertenece al Islam; el 9,9 al cristianismo (católicos: 2,9); el 1,7, al hinduismo y el 0,7 al budismo.

La Constitución de la República de Indonesia garantiza libertad religiosa. Están reconocidos oficialmente el Islam, el cristianismo (protestantismo y catolicismo), el hinduismo, el budismo y el confucionismo. Según comenta Franz Magnis-Suseno, sacerdote católico, jesuita y filósofo, Indonesia es «probablemente el único país de mayoría musulmana en que el que los musulmanes pueden ser bautizados». Magnis-Suseno, nacido en Silesia en 1936, vive en Indonesia desde 1961; en 1977 adoptó la nacionalidad indonesia. Está considerado como un profundo conocedor del país e importante puente entre las religiones. En una visita de la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre», el padre Magnis-Suseno declara: «En Indonesia, el Islam presenta muy diversas intensidades y orientaciones: hay formas extremas, pero el “Islam en su corriente principal” es más bien moderado y pluralista; es decir, se reconoce que en el país existen también otras religiones».

Sin embargo, según comenta el jesuita, un permanente esfuerzo por mantener buenos contactos con musulmanes moderados es indispensable para los 25 millones de cristianos de Indonesia: «Una buena relación de vecindad es importante, tanto cuando se trata de construir una iglesia como en situaciones críticas. En mi opinión, los católicos mantenemos mejores relaciones con musulmanes que cristianos de otras confesiones, porque tenemos una mayor variedad étnica, por lo que estamos más enraizados localmente. Pero también hay que esforzarse activamente por conseguir buenas relaciones con las personalidades musulmanas. A nuestros sacerdotes les digo una y otra vez: aprovechad al menos el diez por ciento de vuestro tiempo para dialogar con vuestros vecinos musulmanes».

El número de los católicos, que el jesuita cifra en 8 millones, crece —según comenta— al igual que el de los sacerdotes católicos: «las iglesias están llenas y la calidad del clero autóctono es muy alta». La razón de ello es, entre otras, la amplia formación que ofrecen universidades católicas en Indonesia y que están abiertas también a los musulmanes. Dice Magnis-Suseno, quien enseñó Ética, Teodicea y Filosofía política: «En Filosofía, en los programas de máster y de doctorado en la “Driyarkara School of Philosophy” de Yakarta, aproximadamente el 25 por ciento de los estudiantes son musulmanes. Para ellos —y también para los católicos— vale decir que quien quiere ser piadoso también puede pensar. Se trata de acabar con temores, de plantear preguntas y también de responderlas. Para muchos, esto es una experiencia de liberación y lleva a un Islam abierto».

En la conversación, el padre Magnis-Suseno manifiesta su opinión sobre cuestiones y sucedidos religiosos, pero también políticos. Por ejemplo, ensalza como «un gran logro» la evolución democrática de Indonesia desde la dimisión de Suharto en mayo de 1998, dictador desde hacía muchos años. En Indonesia, antes de las elecciones presidenciales de julio de 2014, manifestó públicamente por qué consideraba inelegible al candidato Prabowo Subinato, antiguo general y yerno de Suharto: «se le achacaban graves violaciones de los Derechos Humanos durante su época de militar bajo el régimen de Suharto, también en Timor este. Además le apoyaban en su campaña electoral “musulmanes de línea dura”, así como comunidades pentecostales y carismáticas». Al final resultó elegido Presidente de Indonesia, ya en la primera vuelta, Joko Widodo, quien según Magnis-Suseno «es un musulmán moderado de Java, que no procede de las viejas élites y que está considerado como un hombre del pueblo».

«Ayuda a la Iglesia que Sufre» apoya la labor pastoral de la Iglesia católica en Indonesia desde hace años. Según Irene Eschmann, responsable de «Ayuda a la Iglesia que Sufre» en Indonesia, el número de vocaciones sacerdotales y religiosas es un «signo de la vitalidad de la Iglesia en Indonesia: en el curso 2012/2013 estaban estudiando Filosofía y teología aproximadamente 1.350 candidatos al sacerdocio y más de 5.200 jóvenes estaban en diversos seminarios menores. Para postulantes y novicias no había estadísticas, pero muchas comunidades nos hablan de un buen número de candidatas, a pesar de que algunas congregaciones apenas hacen propaganda para obtener vocaciones. Las Misas están llenas con niños y adolescentes, la piedad de los fieles impresiona profundamente. En muchos casos participan activamente en la vida de la comunidad. La demanda de formación en la fe, sobre todo en forma de seminarios, es al parecer muy elevada».

Posted on 13 marzo, 2015 in Noticias

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