Para subsistir, muchos no tienen ni siquiera un dólar por día

«Ayuda a la Iglesia que Sufre» refuerza la atención pastoral en el norte de Zimbabue – los sacerdotes son auténticamente pobres

Felix Tachiona Mukaro está decepcionado con los políticos de su país, como muchos de los zimbabuenses: «lo único que les importa es tener influencia y poder, no el país. Mientras tanto, la economía es un desastre; la gente no sabe cómo sobrevivir cada día». Felix Tachiona Mukaro es sacerdote católico desde 2007; actualmente trabaja como encargado de desarrollo para la diócesis de Chinhoyi, al norte de Zimbabue. Día a día, el sacerdote observa cómo este país del Este de África está estancado desde hace años y cómo las luchas por heredar al Presidente Robert Mugabe, de 90 años de edad y desde hace muchos años en el cargo, paralizan a Zimbabue: «En la atención pastoral apreciamos claramente cómo la mayoría de las personas sufren por ello».
Según comenta el padre Felix, millones de personas han abandonado ya el país: se dirigieron a los países vecinos Botsuana, Mozambique, Zambia y Sudáfrica, así como a Estados Unidos o a Europa. Como la población no confía en la moneda local, el dólar zimbabuense, aquellos que se lo pueden permitir utilizan el dólar USA, el euro, la libra esterlina o el rand sudafricano.

Muchos zimbabuenses que viven en el extranjero envían dinero a su país; «pero no todos tienen la suerte de tener familia en el extranjero que les envíe ayudas», según dice el padre Felix en una conversación mantenida con colaboradores de la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia Sufre». Aporta algunos ejemplos, que muestran hasta qué punto es tensa la situación: «Para subsistir, muchos no tienen ni siquiera un dólar por día. Cuando los sacerdotes se refieren a esta injusticia, son amenazados o incluso se les maltrata de obra».

En la diócesis de Chinhoyi, que se extiende por 56.000 kilómetros cuadrados y que es de carácter rural en su 95 por ciento, el atraso económico se aprecia plásticamente: se han cerrado minas, granjas que funcionaban bien han sido expropiadas y se han apropiado de ellas seguidores del partido en el Gobierno. El campo es ahora un erial. El padre Felix no espera cambios políticos rápidos, pues para ello —en su opinión— se precisa un cambio de mentalidad. Apuesta por la fatigosa labor pastoral diaria en las 19 parroquias de la diócesis, en las que actualmente trabajan 48 sacerdotes.

Sin embargo, sus recursos son mínimos. Las distancias son muy grandes y frecuentemente no disponen de medios de transporte como automóviles. «Nuestra diócesis depende de la ayuda externa. Por ejemplo, los estipendios de Misas que recibimos de “Ayuda a la Iglesia que Sufre” son muy importantes para nuestros sacerdotes, porque son auténticamente pobres», dice el padre Felix. Según comenta, los sacerdotes no tienen ningún tipo de ingresos, por lo que no pueden hacer frente a los gastos de subsistencia. Tampoco pueden esperar ayuda de los fieles, quienes apenas tienen lo imprescindible para subsistir. Por ello, para los años 2013 y 2014, «Ayuda a la Iglesia que Sufre» puso a disposición de la diócesis de Chinhoyi 20.000 euros por año, en concepto de estipendios de Misas.

La diócesis está muy agradecida por esta ayuda, que asegura la subsistencia de sacerdotes y, con ello, la continuidad de la labor pastoral en las regiones rurales. Dice Felix Tachiona Mukaro: «nos apoyamos completamente en el evangelio; defendemos esos valores. Si, por el contrario, aceptáramos ayuda de los políticos, eso debilitaría la labor pastoral, pues estaríamos justificando su comportamiento».

Posted on 20 noviembre, 2014 in Noticias

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