Para el servicio en la selva

 Hace unos 120 años llegaron los primeros misioneros a la región amazónica del actual Vicariato Apostólico de Méndez en Ecuador, y diez años más tarde les siguieron las religiosas. En la actualidad trabajan allí 90 religiosas de nueve congregaciones.

El territorio es gigantesco y el trabajo en esta viña, inmenso. La mitad de sus habitantes son indígenas, y muchos de ellos viven en las montañas o en la selva. Las religiosas acuden a ellos, pues “también ellos son hijos de Dios”, dice la Madre Victoria, una italiana que a los 21 años de edad se fue a Ecuador para misionar. Eso fue en 1956: toda su vida ha trabajado para estos hijos de Dios. La religiosa ha aprendido la lengua de los shuar, ha dirigido un internado para niñas y ha recorrido las montañas sobre un burro, siempre con el Rosario en la mano “para que la Santísima Virgen me protegiera de los animales salvajes, los aguaceros y las serpientes”. Se ha encargado de llevarles la Palabra de Dios y ha compartido techo y comida con ellos. Estos pueblos están entre los perdedores de nuestros tiempos. Cuando chocan culturas diferentes, los jóvenes se olvidan de las viejas tradiciones y pierden así parte de su identidad. A menudo, este proceso produce ruinas humanas. La Madre Victoria y las demás Hermanas se ocupan de que sobre todo las niñas obtengan una educación para que no caigan en las manos de los traficantes de drogas y de seres humanos. “Queremos que experimenten el calor del amor de Dios”. Así curan las heridas del alma y las niñas recuperan su dignidad. También esto es hoy misión.

Para apoyar esta extensa labor de servicio a las personas, en la que la catequesis no se impone, sino que forma parte natural de ella, Ayuda a la Iglesia que Sufre presta un apoyo imprescindible: ayuda a la subsistencia. En el caso de las 90 religiosas de Méndez son aproxidamente 45 millones de pesos.

Posted on 24 febrero, 2015 in Noticias

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