No hay límite de edad para entregarse a Dios: seminarista colombiano

Cuando escuchas la historia de vida de un seminarista que ha entrado un poco tarde a estudiar para ser sacerdote, te sorprendes. Estamos seguros que la vida de las personas que se entregan a Dios -y a los otros- han tenido que pasar por muchas cosas y eventos antes de tomar esa decisión, y a pesar de su vocación, es una decisión compleja, por las oportunidades y cosas que ofrece el mundo. Tal es el caso de Ramón Eliecer Gómez Zuluaga, seminarista de el Santuario, Antioquia, quien vino a a contarnos su historia a la Fundación Aid to the Church in Need (ACN) Colombia.

Es por demás curioso pensar que hay algo en donde nuestros caminos se cruzan, el de la Fundación y el de Eliecer, y es la ayuda brindada desde ACN Colombia para la formación de los sacerdotes, en este caso al seminario Cristo Sacerdote de la Ceja, Antioquia. Ni siquiera el mismo Eliecer lo sabía: se enteró por un amigo cercano, que trabaja en la Fundación, precisamente.

Por eso nos vino a contar su historia, su camino a la conversión y a la entrega a Dios. Este camino, dice él, estuvo siempre de la mano de Dios. Como buen hijo de antioqueños, desde muy pequeño buscó independizarse. Viajó a la costa a los doce años, abandonando el colegio, para poder trabajar en almacenes y bodegas. Allí duró un año, luego volvió a su casa por nostalgia de su familia y padres. Luego de un tiempo volvió a irse a Montería donde montó su propio negocio. Allí comienza a sentir el llamado de Dios a través de sueños y visiones, y la protección de Dios cuando lo van a robar a su tienda. Él reconoce uno de los atracadores, a pesar de que le han cubierto su cara, pero en un momento de descuido, lo ve. Él va a la policía, meten a la cárcel al ladrón, y alguien le ofrece matar a este ladrón por una cantidad de dinero. Eliecer se niega. En su vida ha habido muchos eventos violentos, por el lugar donde nació, y porque es la historia, triste, de nuestro país. A su padre lo asesinaron, y a este asesino lo metieron preso. Un primo de su padre le pide la orden de dejarlo asesinar en la cárcel. Eliecer se niega, una vez más.

Su vida continúa, y es una persona con habilidades para los negocios y para administrarlos, no le faltó nada sino todo lo contrario. Intentaron robarlo en Bogotá, en su casa con sus familiares, pero él sólo confiaba en Dios, con toda certeza que todo iba a estar bien. Poco a poco, a medida que va conociendo gente que lo estimula a orar, es escuchado por muchos, por su facilidad para la palabra. En sus caminos de búsqueda termina volviéndose cristiano protestante, luego a dirigir grupos de oración. Tuvo noviazgos con mujeres, una en especial con la que se iba a casar, pero que le hace ver que el camino de él está cerca de Dios. Su vida era una vida normal, en la que siempre estuvo el llamado a la oración y a expresar su Amor a Dios, de manera que la gente lo escuchaba y le pedía oración.

Dentro de estas personas una señora conocida lo instó de nuevo, así como alguno de sus familiares, pues en su familia también hay sacerdotes, a que regresara al camino del catolicismo, y que se entregara en definitiva a Dios. En un momento lo duda, pues ya tenía un puesto en la sociedad, por decirlo así, ganaba dinero, tenía novia, ayudaba a la gente en oración, tenía el don de la palabra, pero sobretodo creía que ya no tenía edad para ir al seminario y también pensaba en cómo podía lograr pagar sus estudios si ya no podría trabajar.

A sus casi treinta años toma la decisión de entregarse a Dios, de ir al seminario, y está ahora en el proceso de ser sacerdote católico, gracias a que la Fundación ACN Colombia que apoya sus estudios como a tantos otros seminaristas en Colombia y en el mundo.

Alfredo Durán M.

comunicaciones@acncolombia.org

Posted on 25 enero, 2016 in Noticias

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