Níger: “Han incendiado nuestras iglesias, pero en nuestro corazón todavía arde el amor por ellos»

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Para el Obispo Ambroise Ouédraogo, los brotes de violencia contra cristianos en Níger son incomprensibles – sin embargo, sigue apostando por la cooperación con los musulmanes

 14 de julio de 2015. Medio año después de los ataques contra cristianos en Níger, los católicos temen que se reproduzca la violencia; al mismo tiempo, las parroquias católicas tienen más vida que nunca. Así lo ha comentado recientemente (6 de julio) el Obispo de la diócesis de Maradi en Níger, Mons. Ambroise Ouédraogo, en una conversación mantenida con Ayuda a la Iglesia que Sufre en la central de la Fundación Pontificia Internacional, situada en Königstein.

Una semana después del ataque terrorista a la redacción del semanario satírico francés «Charlie Hebdo», el 7 de enero de 2015, se produjeron desmanes violentos contra cristianos e iglesias cristianas en la capital de Níger, Niamey, y en la segunda ciudad del país, Zinder (diócesis de Maradi). Exceptuando la catedral de Niamey y una iglesia a las afueras de la capital fueron saqueadas, arrasadas e incendiadas todas las iglesias de Níger. Una de las iglesias destruidas se acababa de consagrar en noviembre de 2014.

Esto produjo un gran shock, pues hasta entonces los cristianos y musulmanes habían convivido pacíficamente en este país del occidente africano. Mons. Ouédraogo sigue sin poder entenderlo: «¿Por qué nos atacaron, si nos entendíamos tan bien?». Para él, la única explicación es que «confundieron “Charlie Hebdo” con el cristianismo». Para aquellos que incendiaron y saquearon las iglesias, eran cristianos los que habían hecho caricaturas del profeta Mahoma. Según comenta Mons. Ouédraogo, los cristianos nigerinos son «víctimas colaterales». Por ello, su mensaje a los europeos es: «la libertad de prensa en Europa es algo magnífico; pero hay que tratar cuidadosamente esa libertad y ser consciente de las repercusiones en otros países. Europa no es África y África no es Europa», dice Ouédraogo. «Las sensibilidades son distintas en África y en Europa».

Por miedo a otros ataques, unos 200 cristianos de Zinder han huido a países vecinos: Burkina Faso, Togo, Benin e incluso Nigeria, declara Mons. Ouédraogo; pero la mayoría de ellos han vuelto ya. Para celebrar la Santa Misa, los católicos se reúnen al aire libre o en salas que preparan y decoran ellos mismos. Los terribles acontecimientos han hecho aumentar su fe, dice Ouédraogo. «Se han vuelto comunidades vivas, y creo que esto es una gracia».

Muchos musulmanes no saben cómo deben comportarse con los cristianos después de estos atentados. «Les supera —dice Mons. Ouédraogo—. Sienten lo que ha sucedido, pero no pueden expresarlo oficialmente».

Bastantes musulmanes se han admirado de que los obispos católicos perdonen a aquellos que les han causado sufrimientos. «Han incendiado nuestras iglesias, pero en nuestro corazón todavía arde el amor por ellos. Cristianos o musulmanes: Dios quiere la felicidad de todas las personas».

Para el Obispo sigue sin estar claro quién destruyó las iglesias. «No es el momento de acusar a nadie». En la educación y en Cáritas, los católicos nigerinos siguen colaborando con musulmanes, en la comisión interreligiosa, pues en Níger —que es uno de los países más pobres del mundo— hay muchos desafíos. Para gran parte de la población nigerina son una amenaza para la existencia los periodos de sequía y de hambruna, que se producen periódicamente. Níger es un Estado islámico: el 98 por ciento de sus 17 millones de habitantes confiesan el Islam. Hay una pequeña comunidad católica, de unos 21.000 fieles, que viven en dos diócesis.

Ayuda a la iglesia que Sufre aportó en 2014, para la labor pastoral, 83.700 euros. Con esta cantidad se financió la ampliación de un convento de religiosas y la construcción de una de las iglesias destruidas en enero. Tres religiosas recibieron estipendios y se concedieron subsidios para campamentos juveniles de verano.

Mons. Ouédraogo agradece a todos los que apoyan, con sus oraciones y sus donativos, a los católicos nigerinos. «Nuestra llamada de ayuda ha sido oída en el mundo occidental. Rezamos por todos los que nos ayudan». Inmediatamente después de los atentados en enero, Ayuda a la Iglesia que Sufre aportó 29.800 euros como ayuda de emergencia para las víctimas. Mons. Ouédraogo y los fieles de Níger agradecieron emocionados esta ayuda espontánea.

 

 

Posted on 14 julio, 2015 in Noticias

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