Un devastador terremoto ha golpeado Myanmar, dejando a su paso destrucción y sufrimiento. Muchas familias han perdido a sus seres queridos, sus hogares y su esperanza. Los templos han sufrido daños, las comunidades han quedado aisladas y la incertidumbre reina en cada rincón. En momentos como este, el dolor y la desesperación pueden abrumar, pero la fe y la solidaridad pueden traer consuelo y fortaleza.
En medio de esta tragedia, la Iglesia sigue presente, acompañando a los afectados, llevando apoyo espiritual y material. Sin embargo, la necesidad es enorme, y cada gesto de oración y ayuda es fundamental para sostener la misión evangelizadora en este tiempo de crisis.
Al ofrecer una Santa Misa por las víctimas, estás intercediendo por sus almas y brindando paz a sus familias. Cada Misa representa un rayo de esperanza para quienes sufren, recordándoles que no están solos y que el amor de Dios sigue presente en sus vidas.
Tu ayuda no solo es espiritual, sino también concreta: tu donación permite que los sacerdotes continúen con su misión pastoral, ofreciendo palabras de aliento, sacramentos y apoyo a las comunidades devastadas. La Iglesia se convierte en un refugio donde los afectados encuentran consuelo, orientación y ayuda para reconstruir sus vidas.
Cada Misa ofrecida es una oportunidad para transformar el dolor en esperanza y el sufrimiento en fe renovada.
Regina Lynch, presidenta ejecutiva de ACN