«Mientras estamos hablando, muere gente»

SS

La Iglesia deplora el desastre humanitario en Sudán del Sur – Luchas tribales expulsan a miles de personas.

Por Oliver Maksan

 

Königstein, 11.11.2015. Líderes religiosos de Sudán del Sur se han dirigido con un llamamiento dramático a la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre». La población de la región de Mundri, después de su huida ante las encarnizadas luchas, vive en condiciones terribles, según dicen en su llamamiento líderes católicos, protestantes e islámicos. Miles de personas están amenazadas de muerte. «Mientras estamos hablando mueren ya las primeras personas, sobre todo niños y ancianos. Durante los dos últimos meses han tenido que trasladarse a vivir en el bosque y la jungla de los alrededores más de 80.000 personas. Los más afectados son los niños y las mujeres, que se verán expuestos a diversas epidemias y al hambre si no recibimos rápidamente ayuda», expusieron los líderes religiosos después de una visita a la región en crisis. Han hecho un llamamiento a que se paralicen inmediatamente todas las acciones bélicas en la región de Mundri, para que los refugiados dentro del propio país pueden ser atendidos humanitariamente.

 

El padre David Kulandai Samy MMI, de la comunidad de los misioneros de la Inmaculada Concepción, que desarrolla su labor en la región afectada, solicitó también ayuda en una conversación mantenida con «Ayuda a la Iglesia que Sufre». «Los miembros de nuestra parroquia que han huido a los bosques, están sometidos a sufrimientos indecibles. Sobre todo los niños sufren. No tienen ni alimentos ni agua ni atención médica. Sus campos han sido arrasados y les han robado todo lo que tenían, incluyendo los animales», dice el religioso, cuya comunidad está sirviendo a las personas de la región, con su labor pastoral y humanitaria, desde 2012. Él mismo ha conseguido escapar, pero poniendo en peligro su vida. «Con la gracia de Dios hemos podido apenas escapar de los tiros; damos las gracias a Dios por haber sobrevivido hasta hoy».

 

El trasfondo de la situación son las luchas tribales en la región, que estallaron en septiembre de este año. Según el padre David fueron asesinados en septiembre nueve guerreros de la tribu Dinka. Como respuesta, tropas gubernamentales llegaron a la región y abrieron el fuego sobre miembros de la tribu Moru. A su vez, guerreros Moru atacaron a miembros de la tribu Dinka. Como consecuencia de los disturbios étnicos, numerosas familias católicas tuvieron que huir de sus casas; encontraron refugio en locales de la Iglesia. Pero pronto, también estos se vieron afectados por la injerencia del ejército. Según el padre David se utilizaron helicópteros de guerra; muchas personas resultaron muertas y miles huyeron a los bosques.

Ahora, el padre David llama, en la conversación con «Ayuda a la Iglesia que Sufre», a la oración por estas personas. «Nos gustaría volver tan pronto como se normalice la situación para trabajar a fin de reconstruir las familias católicas diseminadas y otras comunidades tribales. Les rogamos que recen por las personas de nuestra comunidad que están sometidas a penalidades y sufrimientos sin cuento».

«Ayuda a la Iglesia que Sufre» presta ayuda a la Iglesia en Sudán y Sudán del Sur desde hace muchos decenios. En 2014, la Fundación aportó casi un millón de euros para proyectos en los dos países. Además de la labor pastoral, «Ayuda a la Iglesia que Sufre» también ha concedido ayuda de emergencia para apoyar a la Iglesia local en su labor con refugiados y otras personas afectadas por la guerra.

Posted on 18 noviembre, 2015 in Noticias

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