“Mártires de la fe y de la caridad, testigos de esperanza”

ACN-20140827-13173 (1)

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides)

Según la información recopilada por la Agencia Fides, durante el año 2015 han sido asesinados en el mundo 22 gentes pastorales. Por séptimo año consecutivo, el número más alto de agentes pastorales asesinados se ha registrado en América. Del 2000 al 2015, según los datos que poseemos, han sido asesinados en el mundo 396 agentes pastorales, de los cuales 5 eran obispos.

En el 2015 han muerto de forma violenta 13 sacerdotes, 4 religiosas y 5 laicos. Según la repartición por continentes, en América han sido asesinado 8 agentes pastorales (7 sacerdotes y 1 religiosa); en África  han sido asesinados 5 agentes pastorales (3 sacerdotes, 1 religiosa, 1 laica); en Asia  han sido asesinados 7 agentes pastorales (1 sacerdote, 2 religiosas, 4 laicos); en Europa  han sido asesinados 2 sacerdotes.

Como viene sucediendo en los últimos años, la mayor parte de los agentes pastorales han sido asesinados como resultado de intentos de robo o hurto, y en algunos casos agredidos con ferocidad, una señal del clima de decadencia moral, de pobreza económica y cultural, que genera violencia y desprecio por la vida humana. En estas situaciones, similares en todas las latitudes del mundo, los sacerdotes, las religiosas y los laicos asesinados, vivían en la vida cotidiana dando su testimonio: administrando los sacramentos, ayudando a los pobres y los marginados, cuidando de los huérfanos y de los toxico-dependientes, siguiendo proyectos de desarrollo o simplemente teniendo abierta la puerta de su casa. Y algunos fueron asesinados por las mismas personas a las que ayudaban. “Ayer, como hoy, aparecen las tinieblas del rechazo de la vida, pero brilla más fuerte aún la luz del amor, que vence el odio e inaugura un mundo nuevo” (Papa Francisco, Ángelus del 26 de diciembre de 2015).

También genera gran preocupación la suerte de los agentes pastorales secuestrados o desaparecidos, de los cuales no se han recibido noticias, como los tres sacerdotes congoleños Agustinos de la Asunción, secuestrados en la República Democrática del Congo en octubre de 2012; o el padre jesuita italiano, Paolo Dall’Oglio, secuestrado en 2013, que trabajaba en Siria y del que no se tiene noticia. Otros muchos sacerdotes siguen desaparecidos desde hace tiempo y se teme por su suerte.

La lista anual de Fides, que sin duda es incompleta, no se refiere sólo de los misioneros ‘ad gentes’ en sentido estricto, sino a todos los agentes pastorales asesinados de forma violenta. No se utiliza el término “mártires”, si no sólo en su sentido etimológico de “testigos” para no entrar en el juicio que la Iglesia podrá dar a algunos de ellos, y también por las pocas noticias que se consigue recoger sobre su vida y las circunstancias de la muerte.

Como prueba de que la Iglesia de Cristo es “católica” también por la sangre derramada por sus hijos, y no sólo recientemente, en todos los continentes, recordamos que en 2015 se abrió la fase diocesana de la causa de beatificación del obispo de La Rioja, en Argentina, Mons. Enrique Angelelli, quien fue asesinado en 1976 por la dictadura militar, cuyos culpables no fueron condenados hasta 38 años después.

Rwanda también ve caminar hacia los altares a un matrimonio mártires, Cyprien y Daphrose Rugamba, para los cuales se ha abierto la causa de beatificación en Kigali. Cuando fueron asesinados, el 7 de abril de 1994, en pleno genocidio, había abierto las puertas de su casa a un centenar de niños huérfanos y solos, a los que no habían querido abandonar. Trabajaban por la paz y murieron mientras estaban pasando la noche en oración.

El 23 de mayo, en San Salvador, fue beatificado el Arzobispo Oscar Arnulfo Romero Galdámez, asesinado “in odium fidei” el 24 de marzo de 1980. “Mons. Romero fue asesinado porque amaba a los pobres, siguiendo el ejemplo de su Maestro, Jesús de Nazareth. A ellos, los pobres, prestó su voz de profeta, y a ellos dedicó su vida, renunciando a la solución cómoda de abandonar las ovejas y huir como los mercenarios”, escribió la Conferencia Episcopal de El Salvador en el mensaje para la beatificación.

“Mártires de la fe y de la caridad, testigos de esperanza” así han sido definidos los tres misioneros mártires en el Perú, los  franciscanos polacos TMiguel Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski, y el sacerdote diocesano italiano Alessandro Dordi, beatificados en Chimbote, Perú, el pasado 5 de diciembre. Fueron asesinados en 1991 por la guerrilla del Sendero Luminoso, ya que defendían los valores del Evangelio y trabajaban por los pobres.

Sudáfrica ha visto subir hasta los altares a su primer beato: Benedict Daswa, esposo y padre, profesor apasionado y catequista voluntario, beatificado el 13 de septiembre. Su gran valor moral y su pasión por la verdad lo llevó a oponerse a las creencias y prácticas de la brujería, y este valiente testimonio de fe lo llevó al martirio en 1990.

A la lista provisional realizada anualmente por la Agencia Fides, siempre hay que añadir la larga lista de  aquellos muchos, de los cuales tal vez nunca se tendrá noticia o de los que ni siquiera se sabrá el nombre, que en todos los rincones del planeta sufren y pagan con sus vidas, su fe en Jesucristo.

(SL) (Agencia Fides 30/12/2015)

 

 

Posted on 7 enero, 2016 in Noticias

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