La situación actual de Nepal según el Obispo Paul Simick

ACN-20150603-25552

Comunicado de prensa enviado por Mons. Paul Simick, Obispo católico de Nepal, a la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre» sobre la situación actual en Nepal en relación con los terremotos de este año y con las tensiones políticas entre Nepal e India. 

La situación de Nepal en estos momentos es bastante aterradora tras el cierre de los principales pasos fronterizos entre Nepal e India, que continúa por tercer mes. Esto lleva consigo la escasez de bienes de primera necesidad como combustible y medicinas, así como aparatos y equipos médicos y quirúrgicos. Nepal depende en gran medida, en cuanto a combustible y medicinas, de India. En la capital Katmandú se puede ver a personas haciendo cola, con sus automóviles y motocicletas, durante horas y horas para conseguir el combustible racionado por la Nepal Oil Corporation. Muchos restaurantes han tenido que cerrar debido a la escasez de gas para cocinar (LPG). En algunos puntos de la ciudad, el Gobierno ha comenzado a vender leña para sustituir al gas. Se ve circular a muy pocos vehículos privados y los autobuses, tanto urbanos como de largo recorrido, están abarrotados; las personas se ven obligadas a viajar incluso sobre el techo. Los taxis han multiplicado sus tasas por tres o incluso por cuatro respecto del precio normal. Esta crisis afecta también en gran medida a las escuelas y las universidades. Ya han comenzado a cerrar las primeras escuelas en el valle de Katmandú porque las autoridades escolares no están en condiciones de proporcionar combustible para los autobuses escolares. Muchos de los alumnos estaban ya acudiendo a centros temporales de enseñanza. Más de 16.000 escuelas públicas y privadas han quedado destruidas y otras miles han sido dañadas por el terremoto. Las escuelas y universidades del sur del país llevan ya cerradas más de 100 días.

Este problema comenzó después de la promulgación de la Nueva Constitución de Nepal el 20 de septiembre de 2015; la minoría étnica Madhesi, que vive en el valle de Tarai, al sur, expresó su insatisfacción con su representación política prevista en la nueva constitución. Desde entonces, las tensiones y la violencia se han extendido por las áreas fronterizas entre Nepal e India. Más de 50 personas han perdido la vida y miles han resultado heridas. Pienso que es otro desastre después del doble terremoto que se cobró más de 9.000 víctimas.

La situación empeora de día en día y no se ve solución al problema. Nepal e India se atribuyen la culpa mutuamente. Los políticos nepaleses acusan a India del «bloqueo extraoficial», mientras que Nueva Delhi lo niega categóricamente y urge a Nepal a que adapte la constitución recientemente promulgada a las exigencias de la minoría Madhesi.

El problema repercute sobre la vida de los nepaleses no solo desde el punto de vista político, sino también social. Las víctimas del grave terremoto de abril se ven fuertemente afectadas por el cierre de la frontera. No les llegan ni alimentos de primera necesidad ni materiales de construcción, que se precisan urgentemente para construir alojamientos; en parte siguen viviendo en campos de refugiados. Además ya ha comenzado el invierno y precisan vestimenta de abrigo y mantas porque las áreas más afectadas por el terremoto se encuentran situadas en distritos extremadamente fríos en invierno.

El cierre de la frontera ha afectado además considerablemente a la labor de ayuda contra los efectos del terremoto y de reconstrucción. La mayor parte de los materiales de construcción como cemento, chapa de cinc y barras de hierro se importan de India. A través de su obra social Cáritas de Nepal, la Iglesia católica ha desarrollado su labor desde el primer día en las regiones más afectadas por la catástrofe natural. Cáritas de Nepal y la federación internacional de Cáritas estaban preparadas para comenzar la reconstrucción y rehabilitación después del monzón, pero desgraciadamente no se han podido a llevar a cabo los trabajos del modo previsto. Debido a la falta de movilidad no estamos en condiciones ni siquiera de llegar a los lugares afectados para distribuir vestimenta y mantas. Nuestros programas de reconstrucción se han detenido porque los camiones no disponen de combustible para el transporte. Muchas de nuestras congregaciones religiosas, así como organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales se topan con fuertes dificultades para continuar sus esfuerzos de reconstrucción en varias áreas afectadas por el terremoto. Todos los que trabajan en la ayuda contra las consecuencias del terremoto se encuentran con las mismas dificultades. Es estremecedor contemplar cómo las personas más afectadas siguen viviendo en carpas y no reciben la ayuda que se les había prometido.

Además de los trabajos de reconstrucción y rehabilitación, la Iglesia católica organiza también ayuda psicológica para niños y adultos. Están traumatizados. Incluso hoy mismo, justo antes de nuestra conversación, se ha producido un terremoto secundario de 5,3 MMS. Las personas están deprimidas, los niños necesitan curación. Esta ayuda psicológica es, por tanto, muy importante. Por ello, la Iglesia intenta proporcionar apoyo psicológico y espiritual. Estamos muy agradecidos por la gran ayuda que hemos recibido de muchas personas de muy diferentes países. Pero seguimos precisando ayuda de todos los modos que sean posibles a nuestros benefactores. Y también necesitamos su apoyo espiritual. Por favor, recen por Nepal y por las personas de este país.

Lo que me ha sorprendido, más de tres meses después de que se cerrara la frontera, lo que ha producido un deterioro de la economía nacional y de las condiciones de vida de los nepalíes, es que no se hayan producido mayores protestas contra India o sus propios líderes políticos. La gente parece aceptar su destino.

press@acn-intl.org

Posted on 27 noviembre, 2015 in Noticias

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