Iraq: “Por favor el 6 de agosto piensen en nosotros”Sor Sana

Sor Sana

Sana ayudó a refugiados cristianos como Rami desde el primer momento. Esta joven trabaja para la diócesis caldea de Erbil. «Por las noticias me enteré del avance de IS hacia las poblaciones cristianas. Ya entonces comenzaron a llegar los primeros refugiados. Durante la noche, y a la mañana siguiente, vinieron cada vez más». Como muchos otros jóvenes de Erbil, Sana ayudó inmediatamente a ocuparse de los recién llegados. «Era horrible ver a esas personas; no llevaban, literalmente, nada consigo, pues huyeron presas del pánico: pensaban que ISIS les alcanzaría. Algunos viajaron desde Qaraqosh a Erbil durante doce horas y más, pues los caminos estaban sobresaturados. Normalmente, estas ciudades no están lejos la una de la otra». Tampoco ella tuvo tiempo de reflexionar. «Sencillamente comenzamos a ayudar; trabajábamos doce horas al día y más, frecuentemente hasta muy entrada la noche. No olvidaré esos días». Al echar la vista atrás ―continúa diciendo― se admira cómo se ha acogido a los muchos miles de personas que huyeron en agosto de 2014 a Erbil. «Cuando llegaron aquí, dormían sobre el suelo. Y ahora todos tienen una vivienda o al menos una caravana; han pasado muchas cosas». Pero eso no significa que la vida sea sencilla para ellos: «al comienzo pensaban que solo se quedarían unos días o unas pocas semanas; pero después, cuando comenzaron a pasar un mes, dos meses, tres meses, se dieron cuenta de que esa situación duraría más. Muchos no tienen ya esperanza alguna de volver». Según Sana, siguen siendo un consuelo, un año después, las palabras del Obispo de Erbil. «En una homilía respondió a las preguntas de la gente sobre dónde estaba Jesús esos días de agosto: Jesús huyó con vosotros. Iba a vuestro lado; solo por eso seguís vivos».

El mes de agosto del pasado año también resulta inolvidable para sor Sanaa. La superiora de la congregación de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús recuerda: «las religiosas estábamos en Erbil, preparándonos para nuestros ejercicios anuales. Supimos entonces lo sucedido en Qaraqosh y alrededores. Preguntamos al Obispo qué debíamos hacer. Nos dijo que hiciésemos los ejercicios; pero fueron días muy tristes para nosotras. Rezamos mucho por todos los que vinieron a Erbil». Cuando las religiosas regresaron de los ejercicios vieron a la gente tendida por las calles. Las iglesias, las escuelas y demás edificios públicos estaban ya a rebosar. En seguida, las religiosas comenzaron a ayudar a la gente. Un año más tarde, sor Sanaa mira con tristeza al pasado. «Cuanto más dura esta situación, tanto mayores son los sufrimientos; para mí, la situación es incluso peor que hace unos meses. La esperanza está muriendo». Por ello, esta religiosa apuesta por la oración: «como iraquíes y como cristianos dependemos de la oración. Solo la oración nos puede ayudar en estos terribles momentos. Creemos firmemente que el Señor está con nosotros. Por favor, el 6 de agosto piensen en nosotros».

Posted on 6 agosto, 2015 in Noticias

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