Irak: “la visita del Papa es posible”, Mons. Warda.

Mons. Bashar

Mons. Bashar Matti Warda, Arzobispo caldeo de Erbil, dice en conversación con «Ayuda a la Iglesia que Sufre»: se necesitarán meses hasta que las milicias de ISIS sean expulsadas de los territorios ocupados

Erbil/Königstein, «Si se perfilara la reconquista de las poblaciones cristianas ocupadas por ISIS, esto daría mucha esperanza a los refugiados cristianos y les animaría a quedarse». De esto está convencido Mons. Bashar Matti Warda, Arzobispo caldeo de Erbil (norte de Irak), como acaba de manifestar a la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre» en Erbil. El Arzobispo, en cuya diócesis han encontrado refugio decenas de miles de cristianos que han huido de sus poblaciones, supone sin embargo que se precisarán varios meses hasta que se liberen los territorios ocupados por ISIS en Mosul y la cercana llanura de Nínive. El pasado verano, más de 125.000 cristianos tuvieron que huir de Mosul y la llanura de Nínive ante el avance de las milicias terroristas del Estado Islámico (ISIS). «Nuestra gente se siente dejada de lado. Tienen la impresión de que, para el Gobierno iraquí, hay territorios estratégicamente más importantes que la llanura de Nínive». Sin embargo, el Arzobispo espera que, en el caso de la liberación de los territorios, se produzcan nuevas dificultades. «Si el Gobierno quisiera liberar primero Mosul, muchos musulmanes huirían del conflicto armado, de la ciudad al campo. ¿Adónde irían? Probablemente a las poblaciones cristianas que han quedado vacías cerca de Mosul. Esto podría provocar dificultades más tarde. Sin embargo, si el Gobierno comenzara su operación en la llanura de Nínive, las poblaciones cristianas quedarían fuertemente afectadas por las luchas».

Warda se mostró escéptico respecto de la cuestión de que se pudiera llevar a cabo la protección, repetidamente exigida por los cristianos, de las poblaciones cristianas cercanas a Mosul, después de su liberación. «Sería importante. Ahora bien, muchos países se lo pensarán dos veces antes de enviar tropas a esta situación complicada. Antes tendría que producirse un proceso de reconciliación en los territorios afectados, para que los vecinos musulmanes no vean en esas tropas internacionales una presencia enemiga. Por esto, creo más bien que nos dirigimos hacia una guardia nacional». La guardia nacional, en la que se está pensando actualmente —dice Warda— se apoya en las personas que viven en esas poblaciones, pero está integrada en el sistema iraquí de defensa. El Arzobispo rechaza las milicias formadas de acuerdo con puntos de vista religiosos, pues eso solo complica la situación: «Como Iglesia, desde un principio dejamos claro que estamos en contra de milicias cristianas. Queremos que nuestros jóvenes, si es el caso, ingresen en las fuerzas armadas kurdas o iraquíes“.

El Arzobispo Warda considera necesario un viaje del Papa Francisco a Irak. «El pasado noviembre hablé directamente con Su Santidad y le dije que nos gustaría mucho darle la bienvenida en Erbil. Me contestó que le gustaría mucho venir, pero que sus colaboradores no se lo permitirían actualmente». Él mismo —subrayó Warda— cree que tal viaje es posible. «Pero se necesitará algo de tiempo».

El Arzobispo calificó de insuficientes las condenas de los actos de ISIS por parte de clérigos musulmanes. «Hasta ahora no hemos oído condenas auténticas que rechacen esos actos por dirigirse contra personas humanas, ya sean musulmanes, cristianos o judíos. Los imanes sunitas suelen condenar los crímenes solo porque dañan la imagen del Islam. Pero, ¿qué sucede con las víctimas? Cuando oigo discursos de clérigos sunitas, mi impresión es: si los actos de ISIS sucedieran sin despertar la atención de los medios, no tendrían nada que objetar». Naturalmente que en el mundo islámico hay voces que llaman a una nueva interpretación del Islam. «Pero creo que se encuentran solo en el principio».

Según el Arzobispo Warda se precisarán mucho esfuerzo político y restitución social para conseguir una reconciliación interna de sunitas y chiíes en Irak. «Las heridas son muy profundas. Solo desde 2003 ha habido 25.000 víctimas no identificadas en ambos lados. Se pretendía desfigurar al otro de tal modo que no fuera posible el último acto de caridad de los familiares: un entierro digno. Esto muestra lo profundo que era y es el odio». Una reconciliación interna presupone por ello la buena voluntad de la política en Irak, pero también de las potencias de la región, Irán y Arabia Saudí, que ejercen mucha influencia sobre la política iraquí. «Pero todavía no se ha llegado a ello —manifestó Warda—. A corto o a largo plazo tendrá que cambiar la situación. Después de tanta violencia y de 1,8 millones de refugiados en el propio país se producirá un momento de extenuación, en que se diga: ¡basta ya!».

Warda ha visto grandes progresos en relación con la situación humanitaria de los refugiados cristianos. «Gracias a Dios, y con la ayuda de nuestros socios internacionales, hemos podido hacer mucho. “Ayuda la Iglesia que Sufre” es nuestro socio más grande y más importante en esta crisis. Actualmente, nos concentramos sobre todo en tres cosas: vivienda, escuelas y sanidad». Sobre todo los programas de viviendas para que las personas puedan trasladarse de las carpas y contenedores a casas alquiladas, tienen un efecto muy positivo: «Las personas adquieren nueva esperanza. Algunos incluso compran muebles. Es importante que tengan de nuevo la sensación de ayudarse a sí mismos».

Warda apela a los cristianos de Occidente para que sigan rezando por los habitantes de Irak y del Próximo Oriente. «Creemos en el poder de la oración». Junto a la necesaria ayuda material, es también decisivo que organizaciones humanitarias como «Ayuda a la Iglesia que Sufre» llamen la atención de políticos y medios sobre la situación en la región, dice Warda. «Hay que darse cuenta de que una antigua comunidad está desapareciendo»; pero —continúa diciendo el Arzobispo– es importante que los cristianos se queden en Irak. «Tenemos lo que aquí hace falta: la cultura del diálogo, de la paz, de la caridad y de la reconciliación. Con nuestras escuelas y centros de educación, podemos ayudar a cambiar el país. Muchos políticos iraquíes me han dicho que Irak no sería el mismo sin los cristianos».

 

Posted on 5 mayo, 2015 in Noticias

Share the Story

Back to Top