Historia de éxito: Una motocicleta y diez bicicletas para la pastoral en la nueva parroquia de Elurupadu

Cuando la Diócesis de Eluru del Estado indio de Andhra Pradesh fue fundada en el año 1977, esta contaba con solo 25 parroquias y 90.000 católicos. En la actualidad, ya son 110 parroquias con más de 200 creyentes. La parroquia de Elurupadu, recientemente fundada, cuenta con diez filiales, y el número de católicos (inicialmente, 3.500) aumenta rápidamente: en la actualidad, 250 personas se preparan para el bautizo (!).

Estos creyentes son extremadamente pobres y en la parroquia no hay carreteras que unan los diferentes poblados. La gente tiene que realizar largas marchas a pie para comprar productos básicos y familias enteras viven en pequeñas cabañas de paja. En esta parroquia no hay agua corriente y sus habitantes trabajan como jornaleros para sobrevivir a duras penas. Sus hijos tienen que trabajar en los campos de los latifundistas, cuidar el ganado o hacer de criados, por lo que no pueden acudir a la escuela. Las familias disponen de una media de medio euro al día y cuando ni siquiera les pagan eso, tienen que irse a la cama con el estómago vacío.

“Yo soy testigo de su lucha diaria por la supervivencia, pero conozco bien su dolor porque también yo me he criado así. Me emociona profundamente su fe y quiero ayudarlos por todos los medios a salir de esta situación”, dice el párroco Yesudasu, él mismo procedente de una familia de dalits (intocables), la casta inferior de la sociedad india. Pero el sacerdote está orgulloso de sus padres: “A pesar de ser pobres jornaleros, fueron ricos en la fe católica. Tal vez fueron su fe y sus oraciones las que me impulsaron a seguir mi vocación sacerdotal. Por la gracia de Dios puedo predicar la Palabra de Dios y dirigir las almas hacia Su Reino. Aquí hay muchas almas que buscan una guía espiritual. Por ello, mi principal objetivo es llevar la Palabra de Dios a los que más la necesitan y merecen. Mi padre murió cuando yo tenía seis años de edad y también murieron mi hermano mayor y su hijo. Esto ocurrió cuando yo todavía era pequeño, pero todavía lamento su pérdida. No obstante, percibo que Dios siempre estará a mi lado mientras trabaje en Su viña”.

El P. Yesudasu cuenta con el apoyo de diez catequistas. Las distancias son largas, por lo que no puede estar al mismo tiempo en todos los lugares. Los catequistas visitan a los enfermos, instruyen a la gente en la fe, la preparan para los sacramentos, rezan con los creyentes, celebran la Liturgia de la Palabra, dirigen devociones e imparten el catecismo.

Para que este sacerdote y sus catequistas pudieran acceder más fácilmente a los creyentes, nuestros benefactores donaron 1.400 euros. Así, cada uno de los diez catequistas recibió una bicicleta, y el sacerdote, que realiza más desplazamientos que ellos, una motocicleta. Ahora pierden menos tiempo por los difíciles caminos y pueden dedicar más tiempo a la gente. El párroco Yesudasu nos lo agradece de corazón: “La caridad que nos habéis demostrado es una ayuda a Cristo y al anuncio de su Buena Nueva. Vuestra generosa mano es muy valiosa, pues ha renovado en nosotros la entrega al servicio a los pobres, los oprimidos y los discriminados, a fin de convertirnos en una comunidad plena del Espíritu y guiada por el Espíritu. Dios os bendiga a vosotros y a todos los benefactores con sus gracias especiales. Por favor, rezad por nosotros. Llenos de alegría y amor, os damos las gracias por vuestra ayuda”.

Posted on 11 mayo, 2015 in Noticias

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