Historia de éxito: Paneles solares para un barco misionero en la Amazonia

En una gran parte de la región de Alto Amazonas, ubicada en el punto de encuentro de Brasil, Perú y Colombia, apenas hay carreteras. Allí, la gente vive o bien en la ciudad (como en Manaos) o a orillas del Amazonas y sus afluentes, entre ellos, el Jacuraçá, el Acuruí y el Içá. A muchos de estos lugares solo se puede acceder por río.

El centro de la parroquia de San Antonio de Lisboa se encuentra en la ciudad de Santo Antonio do Içá, que cuenta con 17.000 habitantes y está ubicada en la confluencia de los ríos Içá y Solimões. En la ciudad, el misionero italiano Fray Gino Alberati, otros dos misioneros capuchinos y dos novicios asisten juntos a las cinco filiales de la parroquia. Pero desde Santo Antônio también se ocupan de 34 comunidades a orillas del Içá y otras seis comunidades a orillas del Solimões. Doce de estas comunidades son asentamientos puramente indígenas de los tikuna. Todos necesitan una asistencia pastoral, pero sobre todo los tikuna precisan también de apoyo y ayuda al desarrollo en los ámbitos de la atención médica, la agricultura, la educación…

En los primeros veinte años de su misión, los capuchinos utilizaron barcas de madera para visitar a los creyentes. Estas eran difíciles de manejar y pesadas, y había que repararlas a menudo: al menos, cada dos años había que hacer una reparación a fondo. Además, entretanto los precios de la madera se han disparado por la protección de la selva amazónica. Con el nuevo barco de aluminio, llamado Itinerante, comenzó en el año 2003 una nueva era para la misión en esta región. El barco se pudo adquirir gracias al apoyo de los bienhechores de Ayuda a la Iglesia que Sufre.

Entretanto, Fray Gino ha dividido al Itinerante en dos para insertar un elemento central de 4,5 metros de longitud, con lo que ahora el barco mide 20, 67 metros. Gracias a ello, ya no se inclina hacia un lado, además, el consumo de combustible y aceite ha disminuido notablemente. Pero, aunque Fray Gino conduzca con mucho cuidado (por regla general, a solo 12 kilómetros por hora, pese a poder alcanzar los 26), sigue necesitando 600 litros de diésel para los 340 kilómetros que recorre, entre ida y vuelta, por el río Içá, y cuando disminuye el caudal, incluso consume 800 litros debido a los adicionales meandros del río.

Solo en casos de emergencia, Fray Gino conduce más rápido: en una ocasión pudo salvar la vida de un niño mordido por una serpiente que no podía ser atendido en el ambulatorio, por lo que hubo que transportarlo rápidamente al hospital de São Paulo de Olivença. Gracias a su barco misionero, también pudo salvar a una joven de 18 años con una perforación del apéndice.

Gracias a la remodelación del barco, ahora puede transportar hasta 40 personas, y esto supone una verdadera ventaja, pues muchas actividades como, por ejemplo, la formación de los catequistas o los líderes parroquiales, así como proyectos de desarrollo se realizan en Santo Antônio, y con el barco se puede traer y llevar a todos los participantes. El barco también dispone de un gran camarote polivalente, donde se puede celebrar la Santa Misa, bautizos y bodas, y también reuniones. En ocasiones, Fray Gino también transporta a cooperantes o miembros del Equipe Itinerante de Tabatinga. Durante un tiempo, también recibió el apoyo de una misionera de la Comunidad Católica Hallel o de misioneros de otras regiones.

Solo el viaje por el río Içá dura veinte días. Cada año se realizan dos de estos viajes, a los que hay que añadir 48 desplazamientos por río los fines de semana. El año pasado fueron incluso cuatro extensos viajes: Fray Gino y sus cofrades no descansan nunca. Gracias a nuestros benefactores pudimos contribuir a que estos sacrificados viajes fueran algo más llevaderos, pues se pudieron instalar paneles solares más eficientes en el Itinerante. Gracias a ello, el barco dispone de electricidad, lo cual permite, por ejemplo, llevar un frigorífico que resulta muy útil en estos viajes de varias semanas de duración, y también es posible utilizar un teléfono vía satélite, lo cual incrementa la seguridad. Por todo ello, Fray Gino les da las gracias de corazón a los benefactores y ruega a Dios que bendiga a todos los que lo han ayudado.

Posted on 14 julio, 2015 in Noticias

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