Hermanas clarisas en Angola: “Nos escondimos en el horno del pan para que no nos mataran a tiros”

La Madre María del Carmen Reinoso asegura que rezan todos los días por los benefactores de Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), “vivimos gracias a ellos”

Vivir la misericordia entre disparos de balas, no es una tarea fácil. Las religiosas de la Orden de las hermanas pobres de Santa Clara, en Malanje, Angola, han sobrevivido diferentes batallas de la guerra civil del país que destruyó este país, todo desde el interior de su convento que fue acribillado a tiros. “Estamos vivas de milagro, ninguna bala nos tocó”. La guerra de este país africano fue una de las más largas y sangrientas del continente, siendo en los primeros años de la década de los 90 el periodo más violento. Durante uno de los capítulos en los que el convento fue atacado, las hermanas tuvieron que esconderse dentro del horno donde cocinaban el pan, para protegerse de la gran cantidad de balazos que estaban disparando y que todavía hoy se puede ver como quedaron tatuados en las paredes del monasterio.

La Madre María del Carmen Reinoso, de origen español, explica a la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) cómo fueron los comienzos al llegar a esta región angoleña que se encuentra a más de seis mil kilómetros de distancia del monasterio de Astudillo, en Palencia, donde ellas vivían. A principios de los años 80, los obispos de Angola pidieron a las hermanas clarisas la apertura de un monasterio para la vida contemplativa en Malanje, asegurándoles que habría un gran número de vocaciones en poco tiempo. Y así fue. Después de muchos esfuerzos y de vivir en condiciones “muy pobres”, se fundó el convento en 1982, gracias al espíritu generoso y misionero de más de 10 hermanas que dejaron Astudillo para ir a vivir a Malanje. “En cuanto llegamos comenzaron las vocaciones, tantas que no teníamos espacio”, explica la Madre María del Carmen con una sonrisa en la boca, “por eso pedimos ayuda a ACN para hacer un noviciado”.

Después del éxito que dio esta tierra tan fértil espiritualmente, se fundó otro monasterio de clarisas en la capital del país, en Luanda y también en Xai-Xai, Mozambique. Una alegría sorpresiva para las hermanas españolas, habituadas a la falta de vocaciones en su país, “en España faltaban y en Angola había muchas, así que algunas hermanas de aquí fueron a La Laguna (Tenerife) y a Astudillo (Palencia)”, detalla la Madre María del Carmen desde el patio del monasterio de Malanje a Rafael D’Aqui, responsable de la sección África III de Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN).

Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) ha ayudado a las hermanas clarisas de la Arquidiócesis de Malanje en diferentes proyectos desde 1987. Y esto, la Madre María del Carmen lo tiene todo perfectamente archivado en unas pequeñas fichas en las que escriben desde hace años, todas y cada una de las ayudas que han ido recibiendo. La colaboración en la construcción del convento, la ampliación de la capilla o la restauración de la misma que fue acribillada a balazos durante la guerra, son algunos de los proyectos que la Fundación Pontificia ha llevado y está llevando a cabo. Desde el año 2002 se han donado aproximadamente 77.000 euros de ayuda.

La Madre María del Carmen muestra su agradecimiento a la Fundación de la Santa Sede por todo lo que han hecho por ellas, “vivimos gracias a los benefactores de ACN”. “La oración es lo único que podemos darles, así que todos los días rezamos el rosario por ellos y les ofrecemos misas”.

Ejemplo de misericordia

Después de la tormenta siempre llega la calma, y después de todos los años de guerra y el peligro que han vivido, actualmente las hermanas disfrutan de una merecida paz y alegría. En el convento son hoy 19 hermanas y cinco novicias. Además de la vida contemplativa, cosen ropa de bebe y ornamentos religiosos, para poder tener un poco más de dinero. La capilla que se arregló con ayuda de Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) es hoy en día uno de los lugares donde los fieles pueden hacer el jubileo porque allí se ha abierto una de las puertas de la misericordia de la diócesis. Las clarisas de Angola son un ejemplo de vida y en este Año de la Misericordia su misión y carisma tienen un peso especial.

Actualmente, según ha confirmado las Obras Misionales Pontificias (OMP) a Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), son 74 los misioneros españoles que viven en Angola, pertenecientes a 29 diferentes órdenes o instituciones religiosas.

Posted on 25 abril, 2016 in Noticias

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