«Hay hambre de Dios»

Entrevista Cuba, 10.09.2015

 

Ulrich Kny, director de proyectos en Cuba de «Ayuda a la Iglesia que Sufre», espera mucho del viaje del Papa a la isla del Caribe.

 

Sr. Kny, ¿qué espera del viaje del Papa para la Iglesia en Cuba?  

Esperamos que el gran prestigio del que goza el Papa Francisco en todo el mundo contribuya a que la Iglesia en Cuba pueda desarrollar su labor pastoral como fuerza respetada y sin restricciones. Las anteriores visitas papales han producido progresos concretos por lo que se refiere a la libertad de la Iglesia y a la presencia de la fe católica en la vida pública. Después del viaje del Papa Juan Pablo II en 1998, por ejemplo, la Navidad fue declarada fiesta pública. Además, ya antes se habían aprobado manifestaciones religiosas públicas como Misas y procesiones, después de decenios de estar prohibidas. Fue realmente un gran avance. La fe volvió a estar visible.

¿Tuvo la visita de Benedicto XVI también tales efectos positivos?

Sí, aunque no en la misma medida que la de Juan Pablo II. Después del viaje de Benedicto XVI, en 2012, se declaró por ejemplo de nuevo el Viernes Santo como fiesta. Sin embargo, después el desarrollo hacia una mayor normalidad en la vida eclesial no ha experimentado esa misma dinámica. Espero que la visita del Papa Francisco proporcione un nuevo impulso, pues la situación de la Iglesia —a pesar de los progresos de los últimos años— sigue topándose con dificultades.

¿Con qué desafíos pastorales se encuentra la Iglesia en Cuba?

Hay que tener en cuenta que 55 años de comunismo han dejado huella. Si bien todavía el sesenta por ciento de los cubanos han sido bautizados en la Iglesia católica, solo el dos por ciento acude regularmente a Misa los Domingos.

¿Qué hace la Iglesia para hacer frente a esto?

La Iglesia aprovecha realmente todas las posibilidades de que dispone para testimoniar la fe en Jesucristo y en su mensaje. Por ejemplo, busca un intenso diálogo con la sociedad civil, integrándose activamente en la rica vida cultural de Cuba con la organización de conciertos, exposiciones y concursos, de modo que todos pueden experimentar el enriquecimiento que supone para toda la sociedad. En Santiago de Cuba, la Iglesia por ejemplo, con el apoyo de «Ayuda a la Iglesia que Sufre», ha instalado un centro cultural. Allí se organizan cursos para pequeños empresarios en los que se enseñan también los valores de la doctrina social de la Iglesia. Otro centro, de los varios que hay en el país en los que se integran de modo similar la cultura, la fe y las iniciativas sociales, es el centro cultural «Padre Félix Varela» en La Habana, que el Santo Padre visitará en la tarde del 20 de septiembre.

¿Dan frutos esas iniciativas de enseñanza de la fe?

Diría que sí. Durante los últimos años se ha podido observar un mayor interés por el cristianismo. Hay hambre de Dios. Se puede hablar, con seguridad, de una pequeña primavera de la fe. Cuando, hace unos años, una copia de la imagen milagrosa de la Virgen de la Caridad del Cobre recorrió el país, hubo gran entusiasmo y participación pública. También ha aumentado el número de bautizos de adultos. Sobre todo la joven generación se interesa más por la fe católica. A menudo sucede que los abuelos trasmiten la fe a sus nietos, mientras que los padres han crecido frecuentemente de un modo completamente ateo. La visita del Papa Francisco despertará con seguridad un mayor interés por la fe.

¿Desde cuándo apoya «Ayuda a la Iglesia que Sufre» a la Iglesia en Cuba?

Apoyamos a la Iglesia en Cuba desde 1963 con la oración y ayudas económicas. Después de la revolución de 1959, la Iglesia experimentó sus tiempos más duros en los años sesenta. El régimen comunista expropió entonces innumerables edificios de la Iglesia; muchos sacerdotes y religiosos tuvieron que abandonar la isla. Se precisó mucho tiempo hasta que la Iglesia pudiera recuperarse un tanto de ese trauma.

¿En qué se centra el apoyo de «Ayuda a la Iglesia que Sufre» en Cuba?

Uno de los principales aspectos de nuestra ayuda es crear una infraestructura eclesiástica y reforzar la presencia de la Iglesia in situ. Para ello, y solo entre el pasado año y el actual, hemos aportado más de 1, 6 millones de euros. Sobre todo la construcción de nuevas iglesias sigue estando sometida en Cuba a fuertes restricciones; es casi imposible. Pero hay raras excepciones, que naturalmente apoyamos. Por ejemplo, el Presidente Raúl Castro, tras la visita del Papa Benedicto XVI, regaló a la Iglesia un terreno en la capital La Habana para que se construyera una iglesia. Fue una sensación. Sobre ese terreno se está construyendo actualmente una iglesia parroquial dedicada a San Juan Pablo II. Últimamente, el Gobierno ha devuelto también algunos edificios de la Iglesia que hasta ahora estaban confiscados. En su mayoría se encuentran en un estado desastroso. Ayudamos a su reforma, para que puedan volverse a utilizar.

¿De qué otras formas apoya «Ayuda a la Iglesia que Sufre» a la Iglesia?

Para el sostenimiento de la vida pastoral en la isla es importante, sobre todo, la ayuda para adquirir vehículos. En Cuba faltan muchos sacerdotes; sobre todo en el medio rural, los sacerdotes cubren amplias extensiones de terrenos y deben recorrer muchos kilómetros. Para ello dependen de vehículos; pero estos son difíciles de conseguir en Cuba, o bien son muy caros. Sin embargo recientemente pudimos introducir —en pequeño volumen— motores de recambio y motos. Aquí ha tenido un efecto positivo la inminente visita del Papa Francisco. Y después, a esto se viene a añadir naturalmente la ayuda para el sostenimiento de sacerdotes y religiosos. Ayudamos a los sacerdotes con estipendios de Misas. Y varias congregaciones de religiosas reciben anualmente una ayuda para la subsistencia; también ayudamos al convento de carmelitas de La Habana, que es algo así como la espina dorsal espiritual de la Iglesia en Cuba. Afortunadamente, en los últimos años, las autoridades permitieron que se instalaran comunidades de religiosas en Cuba; «Ayuda a la Iglesia que Sufre» presta ayuda para el inicio de su labor.

¿Ha participado «Ayuda a la Iglesia que Sufre» en la organización de la visita del Papa?

Sí. En Holguín hemos aportado fondos para decorar el escenario sobre el que se instalará el altar en el que el Papa celebrará la Misa. Además hemos ayudado a proporcionar asientos para el terreno. También hemos prometido adquirir 2.000 globos con los colores de la bandera cubana. Estos globos se llenarán de helio y se alzarán desde la Loma de la Cruz, donde el Papa bendecirá la ciudad. En la archidiócesis de Santiago de Cuba hemos participado también en la mejora de las instalaciones de la «Casa del Clero Retirado» y de la casa de ejercicios adyacente «San Basilio Magno». Allí se alojarán el Santo Padre y su delegación en la noche del 21 al 22 de septiembre.

 

Por: Oliver Maksan

Posted on 11 septiembre, 2015 in Noticias

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