Etiopía: “Nunca había visto una sequía como esta”.

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Las hambrunas no son nada nuevo para los habitantes de Etiopía, pues siempre hay alguna zona del país que atraviesa una sequía. Sin embargo, nunca la situación ha sido tan dramática como la actual, que afecta a unos 18 millones de personas.

 

Las consecuencias son múltiples: el ganado muere, la gente abandona sus aldeas para encontrar comida en zonas menos afectadas, y los nómadas se trasladan con su ganado en busca de pastos a lugares donde entran en conflicto con la población local. Además, muchos niños ya no pueden acudir a la escuela porque están demasiado débiles como para recorrer el a menudo largo y dificultoso camino. Por ello, no solo la salud y la vida de los pequeños corre peligro, sino que también está en juego su futuro.

 

Hagosa Gebru, madre de una familia de nueve personas, dice: “En mi familia hemos tenido que reducir el número y la cantidad de nuestros almuerzos diarios. Como consecuencia, uno de mis hijos ha dejado de ir a la escuela, porque ya no tiene fuerzas para recorrer el largo camino. Necesitamos víveres para que nuestros hijos puedan proseguir su formación escolar”.

 

Tsega Aregawi, que tiene ocho hijos, entre ellos, un bebé en edad de lactancia, dice: “Nunca había visto una sequía como esta. Nada de lo que hemos sembrado ha crecido. Hasta ahora hemos logrado sobrevivir alimentándonos de frutos de cactus y dándole el resto de los cactus a nuestro ganado, pero esta fuente de alimento se ha agotado. Tengo miedo de lo que pueda ocurrir si el Gobierno y las organizaciones de ayuda no nos ayudan”.

 

El agua es cada vez más escasa y los pozos se agotan. A menudo, es preciso traer de lejos agua con un camión, y los precios aumentan vertiginosamente.

 

La Conferencia Episcopal Católica de Etiopía también ha advertido hace poco de que cada vez más jóvenes se arriesgan a emigrar ilegalmente al extranjero para buscar trabajo. “Los padres ancianos se quedarán atrás sin sus hijos, las esposas sin sus esposos, que son en muchos casos los que alimentan a sus familias, y las mujeres y niñas se verán expuestas a diferentes formas de violencia y maltrato”. Por tanto, la sequía también representa un peligro para la cohesión social y el porvenir de la gente.

 

Por todo ello, la Iglesia Católica etíope ha elaborado un plan de emergencia. Gracias a la buena organización de sus estructuras, puede llegar a los necesitados rápidamente. No obstante, también la vida de Iglesia se ha visto afectada, pues muchos creyentes ya no pueden acudir a la iglesia en los frecuentes casos en que esto supone desplazamientos a pie de entre tres y cuatro horas.

 

Un aspecto muy necesario es la ayuda a los catequistas que, al igual que en muchos otros países africanos, revisten una especial importancia en Etiopía. Y es que las parroquias son gigantescas y los sacerdotes no pueden acudir con la frecuencia necesaria a todas las aldeas. Así, los catequistas instruyen en la fe a los habitantes de las aldeas, los preparan para la recepción de los sacramentos y rezan con los creyentes. Esto significa que se hacen cargo de una gran parte de la pastoral, aunque a cambio no reciban nada o muy poco. Generalmente, alimentan a sus familias trabajando el campo, pero si la cosecha se malogra, existe el peligro de que también ellos se desplacen a otros lugares para encontrar trabajo. Si esto ocurriera, los creyentes de muchas aldeas se quedarían sin asistencia pastoral. Por ello es extremadamente importante garantizar la subsistencia de los catequistas.

 

En consecuencia, Aid to the Church in Need (ACN) a ha decidido conceder una ayuda de emergencia a 1.415 catequistas de trece diócesis afectadas por la sequía. La cantidad donada asciende a 460.000 euros o a 325 euros por familia por un año entero. Esta noticia ha sido acogida con júbilo, y el P. Seyoum Fransua, secretario general adjunto del Secretariado Católico Etíope, nos agradece en su carta la “inmediata y generosa respuesta salvavidas”.

 

En el Evangelio, Jesús dice: “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber” (Mt 25, 35). En la actualidad, Jesús dirige desde 18 millones de etíopes este llamamiento a nosotros. ¿Qué respuesta dará la comunidad internacional?

 

Eva-Maria Kolmann, press@acn-intl.org

Posted on 1 marzo, 2016 in Noticias

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