Estipendios de Misa para siete sacerdotes en Azerbaiyán

En Azerbaiyán, el Cristianismo tiene antiguas raíces que se remontan a los tiempos del Evangelio. Entre un 90 y un 95% de la población es musulmana, pero, a raíz de setenta años de comunismo, solo un 20% de los musulmanes de esta exrepública soviética practican su fe. Los cristianos representan entre un 3 y un 4% de la población, y la mayoría pertenece a la Iglesia Ruso-Ortodoxa. Solo hay unos 400.000 católicos: tres cuartas partes son nativos y los demás son extranjeros que viven y trabajan en este país. Solo hay una parroquia católica, la de María Inmaculada en Baku, y cada año son bautizadas por la Iglesia Católica diez personas en Azerbaiyán. Los domingos se celebran tres Santas Misas en la iglesia parroquial, y el interés por la catequesis va en aumento. La vida de Iglesia avanza lenta, pero continuadamente.

 

Un momento importante en la vida de la Iglesia Católica azerbaiyana fue la visita del Papa Juan Pablo II en mayo de 2002, que hizo que la presencia de los católicos adquiriera notoriedad. En aquella ocasión, el presidente Alijev les regaló a los católicos un terreno en el que pudieron inaugurar la nueva iglesia parroquial en 2007. La antigua iglesia fue destruida en los años treinta del siglo pasado por los comunistas, y el sacerdote y varios creyentes fueron asesinados. La cesión del terreno fue también un acto de indemnización por la iglesia destruida durante el estalinismo.

 

Diez años tras la visita del Papa Juan Pablo II fue posible abrir en la capital de Baku, en 2012, un centro pastoral con el apoyo de Aid to the Church in Need (ACN), inaugurado por el Cardenal Fernando Filoni, el Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Durante la celebración, este manifestó el deseo de que la Iglesia Católica azerbaiyana se convirtiera en una “Iglesia en misión”, que rezara por las vocaciones sacerdotales y religiosas, que apoyara a la familia como célula originaria de la sociedad y la Iglesia, y que despertara entre los laicos el espíritu del apostolado. Pero el Prefecto también dijo: “Sé muy bien que vuestro trabajo aquí no es sencillo, pues vivís en un océano de no cristianos donde la cultura, la mentalidad y las formas de actuar no siempre se corresponden con las nuestras”.

 

La Prefectura Apostólica de Baku está encabezado por el Salesiano eslovaco P. Vladimir Fekete, que cada año nos pide ayuda para los siete sacerdotes de la Prelatura. También esta vez le hacemos llegar estipendios de Misa por 4.800 euros, para que pueda apoyar así a sus sacerdotes. Los sacerdotes están muy agradecidos y celebran la Santa Misa por las intenciones de los benefactores.

Posted on 9 marzo, 2016 in Noticias

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