Estipendios de Misa para los sacerdotes que enseñan en el seminario mayor de Ggaba

Encargar una Santa Misa por una determinada intención o por el alma de un fallecido ya tiene una larga tradición. El donativo que los creyentes entregan por ello al sacerdote no es un pago, sino un gesto de amor y gratitud hacia quien, mediante las palabras de la Transubstanciación, renueva el sacrificio de Jesucristo en el altar. Además, estos donativos también ayudan a los sacerdotes necesitados que apenas tienen otros ingresos.

 

Sobre todo los sacerdotes que ejerce de docentes en los seminarios están agradecidos por los estipendios de Misa, pues en muchos países ganan demasiado poco como para tener garantizado su propio sustento. Así, por ejemplo, un catedrático gana en Uganda unos 1.500 dólares, mientras que un docente solo recibe 150 dólares, una cantidad que apenas alcanza para lo más necesario.

 

Los sacerdotes que se encargan de la formación de los futuros sacerdotes tienen una gran responsabilidad. Su trabajo exige mucha atención y un compromiso que va más allá de la mera transmisión de conocimientos, pues, además de la formación académica, es preciso apoyar a los seminaristas en su desarrollo espiritual y humano. Por ello, a menudo resulta imposible que realicen otro trabajo en una parroquia en la que los creyentes les puedan prestarles un apoyo, aunque sea mínimo. De ahí que los formadores de los futuros sacerdotes dependan de los estipendios de Misa del extranjero.

 

En Uganda está aumentando el número de vocaciones y los seminarios están llenos a rebosar. En el seminario nacional de Santa María en Ggaba (Archidiócesis de Kampala), 16 sacerdotes atienden y educan a los seminaristas.

 

Posted on 1 septiembre, 2015 in Noticias

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