En Burundi, el ambiente está dominado por el miedo

Obispos y sacerdotes, muy preocupados por el país después de las elecciones presidenciales / muertos y heridos / cientos de miles de personas huyen

 

ACN, Königstein – 17 de septiembre de 2015. Actualmente, la conferencia episcopal burundesa está muy preocupada por su país. En una declaración reciente, los Obispos critican actos criminales, así como «el lenguaje calumnioso y amenazante de los debates políticos». Déo Maruhukiro, sacerdote de Schönstatt, observa desde Alemania con preocupación creciente los sucesos de Burundi. Estando seguro en el extranjero, puede hablar con franqueza; en el propio país esto es difícil. «Quien se atreve a criticar al Gobierno es tachado de golpista y ha de temer por su vida».

 

«El ambiente está dominado por el miedo», dice el padre Maruhukiro, procedente de Burundi y residente en Friburgo, en una conversación mantenida con la Fundación Pontificia Internacional AYUDA A LA IGLESIA QUE SUFRE. Si bien durante el día la vida sigue al parecer su curso normal, casi todas las noches se escuchan disparos en algunos barrios de la capital Bujumbura; se habla de que hay muertos y heridos. Es difícil obtener informaciones, pues las emisoras privadas de radio han sido destruidas.

 

Desde que el Presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza, anunciara en abril que se presentaba a un tercer —y anticonstitucional— periodo en el cargo, en Bujumbura se están produciendo una y otra vez enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y manifestantes. El padre Maruhukiro hace un llamamiento al Gobierno burundés, a la oposición y a la sociedad civil: «Retomad el diálogo; solo así se puede evitar que la violencia aumente excesivamente». Apela a la comunidad internacional a que no observe el conflicto desde la lejanía, sino que intervenga. El problema de los refugiados se ha de solucionar en su raíz. «Si los refugiados no pueden volver a un Burundi pacificado, llegarán dentro de algún tiempo también a Europa».

 

En los medios de comunicación controlados por el Gobierno se difama una y otra vez a obispos y sacerdotes. Incluso en un debate organizado por la radio alemana «Deutsche Welle» sobre los resultados de las elecciones en Burundi a finales de julio, la Iglesia católica en Burundi sufrió fuertes ataques. El portavoz del partido del Gobierno, Willy Nyamitwe, que estaba conectado desde Burundi, acusó a la Iglesia de haberse retirado de las elecciones y, por ello, haber perdido su autoridad moral.

 

El padre Maruhukiro relata a AYUDA A LA IGLESIA QUE SUFRE que una revista afín al Gobierno acusa de mentir al Arzobispo de Bujumbura, Mons. Evariste Ngoyagoye. A finales de mayo se frustró en el último momento un atentado contra él. En el artículo se afirma que ese intento de atentado había sido escenificado por la propia Iglesia.

Después de que Nkurunziza presentara su tercera candidatura, la conferencia episcopal tomó postura sobre la crisis en el país en dos cartas pastorales. En primer lugar exigía que se retrasaran las elecciones; a finales de mayo declararon la retirada de los sacerdotes de las comisiones electorales independientes. Refiriéndose al quinto mandamiento «No matarás», los Obispos de Burundi han vuelto a hacer recientemente un llamamiento a los ciudadanos de Burundi para que se comprometan con la paz en su país. Según informa el servicio católico de noticias Fides, los obispos hicieron una declaración durante su asamblea plenaria de comienzos de septiembre. Subrayaron que en la población se ha producido una división entre los que se sienten seguros y los que temen por su vida y, en muchos casos, incluso son obligados a huir al extranjero.

 

Los obispos condenan actos criminales que se están produciendo en la capital Bujumbura, donde todas las noches son asesinadas varias personas y donde muchos no viven en sus propias casas porque tienen miedo. Los obispos critican también el lenguaje que se emplea en los enfrentamientos políticos, que denominan «amenazante y calumnioso, como si estuviéramos en guerra».

 

Desde la reelección del Presidente Pierre Nkurunziza a finales de julio, Burundi se encuentra en la peor crisis desde que finalizara la guerra civil en 2003. Nkurunziza ha sido elegido Presidente por tercera vez; pero según la Constitución burundesa y los tratados de paz de Arusha, el cargo de Presidente está limitado a dos periodos. La decisión de presentarse por tercera vez al cargo produjo protestas y disturbios en la capital de este pequeño país del África oriental. A mediados de mayo, fracasó un intento de golpe de Estado contra el Presidente, organizado por parte del Ejército; el Gobierno actuó con violencia contra sus enemigos. Según refieren defensores de los Derechos Humanos, las fuerzas de seguridad de Burundi torturaron a personas de la oposición. Según se dice en un informe de Amnesty International, los manifestantes que protestaron contra la reelección del Presidente Pierre Nkurunziza fueron golpeados, entre otras cosas, con barras de hierro y cauterizados con ácido. A comienzos de agosto fue asesinado el general Adolph Nshimirimana, mano derecha del Presidente Pierre Nkurunziza; hace diez días, el comandante en jefe del Ejército burundés, general Prime Niyongabo, salió por poco ileso de un atentado, según informan los medios de comunicación.

 

Burundi se encuentra situada al este de África, entre Ruanda, Tanzania y la República Democrática del Congo. El país tiene una extensión menor a la de Suiza y se encuentra entre los diez países más pobres del mundo. Más del 90 por ciento de la población confiesa el cristianismo; el 62 por ciento es católico. Después de la terrible guerra civil entre hutus y tutsis, que desde 1993 asoló a Ruanda y Burundi durante casi diez años y que se cobró cientos de miles de víctimas, hay una gran preocupación de que vuelva a producirse una guerra civil. Más de 100.000 personas huyeron en mayo —según datos de la ONU— a los países vecinos, sobre todo a Ruanda y Tanzania.

 

AYUDA A LA IGLESIA QUE SUFRE apoyó en 2014 la labor pastoral de Burundi con más de 385.000 euros. Actualmente, AYUDA A LA IGLESIA QUE SUFRE ha destinado 30.000 euros al proyecto «REMA 2» de Cáritas de Burundi. Este proyecto se dirige a refugiados burundeses que quieren volver al país desde Tanzania y Ruanda, y ayuda a las familias que, en Burundi, han acogido a los expulsados.

Posted on 21 septiembre, 2015 in Noticias

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