En Alepo (Siria) la Iglesia reconstruye vidas en sentido literal

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Königstein (Alemania) / Alepo (Siria), 26 de octubre de 2015.

Abboud Banna, un greco-melquita católico de 74 años de edad, es una de las personas sin suerte en esta ciudad: a raíz de un reciente atentado con bomba en el barrio cristiano de la mayor ciudad siria, su casa ha quedado gravemente dañada. Ahora convive en una sola habitación con su esposa enferma de alzhéimer, Zakieh-Asmar (75), su única hija Dalal y su nieta Lina, a la espera de tiempos mejores. Actualmente, una lesión en la mano le impide realizar cualquier tipo de trabajo.

No obstante, la Iglesia local le infunde esperanzas. En el marco del programa “Construir para quedarse” –una ambiciosa iniciativa puesta en marcha por el Arzobispo Metropolitano de Alepo, Mons. Jean-Clement Jeanbart–, ya se ha empezado a reparar el hogar de la familia Banna. “Construir para quedarse” proporciona formación y financiación a cristianos que han perdido sus medios de subsistencia a causa de la guerra civil siria iniciada hace cuatro años. Poner ladrillos y otras técnicas de construcción más avanzadas forman parte del ambicioso plan de estudios. Además, para ayudar a la familia Banna a sobrevivir, la Iglesia local le entrega cada mes una modesta cantidad de dinero.

Este es el compromiso del indoblegable prelado, que está determinado a garantizarles a los cristianos un futuro en su propio país, incluso ante una perspectiva adversa a largo plazo.

Abboud Banna todavía está conmocionado por el “enorme shock” de los misiles aterrizando en su casa y la de su hija. Fue terriblemente difícil encontrar un alojamiento apropiado para su esposa. Para él, gracias a su fe, ha sobrevivido a esta “cruel fase” de su vida: “Siempre confié en que Dios no me abandonaría y que aliviaría mi dolor, mi fatiga y mi ansiedad”.

También le está profundamente agradecido a la Iglesia local, que ha reaccionado tan generosamente ante su desgracia, pues les permite vivir gratuitamente en una habitación y se encarga de que tengan suficiente comida y que reciban atención médica. No obstante, la familia sufre de vez en cuando “cortes de luz y de agua”, explica Abboud Banna, quien todavía padece momentos de angustia por miedo a nuevos misiles.

Hoy reza por que “mejore la seguridad” en Alepo, y ansía el día en el que pueda “regresar a mi casa y encontrar un trabajo para ofrecerle a mi familia un futuro mejor con la ayuda de Dios y la Iglesia”. Entretanto, la audaz iniciativa “Construir para quedarse” del Arzobispo Jeanbart mantiene a flote a la familia Banna.

Gracias a la generosidad de sus benefactores, Ayuda a la Iglesia que Sufre ha concedido al programa “Construir para quedarse” del Arzobispo Jeanbart una subvención de 254.000 Euro.

Posted on 26 octubre, 2015 in Noticias

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