El que ayuda a la formación de un sacerdote, levanta sobre su tumba un altar

LaCeja

“La Iglesia ha jugado y juega un papel importante en Bojayá. En la época de desplazamiento brindó el acompañamiento a los desplazados. Cuando el gobierno no llegaba era la iglesia quien estaba presente brindando el sustento material a la comunidad. Durante esta época de violencia, el párroco que se encontraba allí presente lideraba a la comunidad y realizaba actividades para que nosotros los niños no escucharámos el ruido de las balas y las explosiones”.

Estas son las palabras de Jhon Jairo, joven seminarista de Bojayá, Chocó, quien se prepara en el Seminario Nacional Cristo Sacerdote en la Ceja, Antioquia, el seminario más grande del país. De este seminario han salido más de 1.000 sacerdotes en sus 47 años de existencia.

Este seminario acoge las “vocaciones tardías” que en su juventud no pudieron ingresar, al ser el único sustento para su familia. Por esta razón hay seminaristas desde los 18 hasta los 60 años de edad. Con la certeza de querer entregar su vida a Dios los jóvenes seminaristas, a su temprana edad, saben el valor que una iglesia aporta a una comunidad, al ser un espacio de oración y consolación para los feligreses que buscan a Dios. La mayoría de ellos provienen de pequeñas poblaciones en las periferias colombianas, donde la historia de violencia ha sido la realidad del día a día por muchos años.

El seminarista Carlos, de la Diócesis de Florencia, Caquetá, nos ha dicho: “Quiero formarme para servir a mi diócesis cuando sea sacerdote… Ese es mi impulso”. La Fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre reconoce la importancia de la formación de estos seminaristas en Colombia, ayudándolos a que se conviertan en futuros sacerdotes.

Posted on 9 diciembre, 2015 in Noticias

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