El Papa visitará en Armenia a las hermanas de la Inmaculada Concepción, a las que ACN ayuda desde 1997

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En el convento Nuestra Señora de Armenia hay un orfanato y un centro de día para ancianos

Sor Arousiag enseña orgullosa el dormitorio del convento Nuestra Señora de Armenia de Gyumrí donde reposará durante algunas horas el Papa Francisco, en la segunda jornada de su viaje en este país del Cáucaso. “Es la mejor habitación que tenemos”, asegura mientras se agacha para colocar la alfombra de la sencilla estancia. “Cuando me dijo el obispo que el Papa –por el que rezo todos los días- vendría a nuestra casa, creía que me estaba tomando el pelo, no me lo podría creer”. De fondo se oye un coro de niños cantando en armenio ensayando para cuando venga su Santidad, “también saben alguna en italiano”, detalla la hermana con una gran sonrisa y guiñando un ojo. Son algunos de los 37 pequeños que viven en el orfanato de las hermanas de la Inmaculada Concepción, cuyas voces ya las conoció el Papa en abril de 2015 durante la misa celebrada en la Basílica de San Pedro por el centésimo aniversario del genocidio armenio.

La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) ha ayudado en diferentes proyectos a las hermanas de la Inmaculada Concepción de Armenia desde 1997. Y es que además del orfanato, también cuentan con un centro de ancianos y organizan todos los años un campamento de verano para niños sin familia en la ciudad de Tsaghkatzor, en ‘valle de las flores’. El año pasado participaron un total de 890 jóvenes, de los cuales 40 eran refugiados sirios.

Subiendo unas escaleras decoradas con manualidades del convento de Gyumrí se llega a las habitaciones de los chicos, donde se encuentra Anahir, una joven de 16 años que al principio se mostraba reacia a que la viéramos porque no estaba “adecuadamente vestida”, según decía ella. El padre de Anahir murió hace muchos años y su madre no puede atenderla porque trabaja todo el día. Con una mirada tímida y con un niño de unos tres años en sus brazos, afirma que “están muy felices por la llegada del Papa y que llevan mucho tiempo esperando este momento”. Sor Arousiag traduce sus palabras del armenio al italiano e insiste en que no nos podemos ir sin tomar la sopa de verduras que los niños habían preparado para nosotros.

La congregación de la Inmaculada Concepción en Armenia la forman 7 hermanas que están repartidas en diferentes centros de todo el país. En Gyumrí viven solamente tres, quienes además del orfanato cuentan en el mismo reciento con un centro de día para ancianos. Hasta aquí llegará el Papa Francisco después de haber celebrado la Santa Misa en la plaza principal de esta ciudad que es la segunda más poblada de Armenia y en la que todavía se pueden observar los enormes daños que dejó el terremoto de 1988 en el que murieron más de 25.000 personas.

“Visita al primer país cristiano” es el lema del viaje del Papa Francisco a Armenia que se llevará a cabo del 24 al 26 de junio. Decir armenios es decir cristianos y éste es su máximo orgullo. Fue en el año 301 cuando el rey Tiridate III proclamó el cristianismo como la religión del estado armenio, siendo así la primera nación del mundo en adoptarla, doce años antes de que Constantino la admitiera en el Imperio Romano.

Actualmente la mayoría de la población es cristiana apostólica armenia, alrededor de un 95% y los demás son cristianos católicos armenios. En el convento de las hermanas de la Inmaculada Concepción no importa quien es apostólico o quien es católico, “es algo que no preguntamos porque no nos importa, vamos a atender a todos igual”, asegura Sor Arousiag.

 

Gracias

“Estamos muy agradecidos a ACN porque nos ayudan desde hace muchos años. Nosotros dependemos de la colaboración de diferentes organizaciones y ACN es uno de los más grandes benefactores que tenemos”, explica Sor Arousiag desde la cocina de la casa. A pocos metros de ella mira atentamente Rosa, un mujer de 72 años que no para de tocar la cruz que tiene colgada en el cuello. “Estoy muy agradecida por todo lo que hacen las hermanas por nosotros, ninguno de mis tres hijos se puede ocupar de mí porque viven lejos, así que ellas son todo lo que tengo”. En centro de día de los ancianos, las hermanas les proporcionan tres comidas al día y también les ofrecen la posibilidad de bañarse con agua caliente, ya que normalmente en las casas de la zona no tienen agua caliente.

Gracias a los benefactores de Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) las hermanas de la Inmaculada Concepción han podido dar catequesis a los chicos huérfanos en el campamento de verano y han podido también mejorar las instalaciones del centro, además de poder comprar parte del terreno donde actualmente se encuentran.

 

M.Z. de la Morena, press@acn-intl.org

Posted on 20 junio, 2016 in Noticias

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