“El Evangelio cura”

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Miguel dará su testimonio en la JMJ delante del Papa y explicará como gracias a la Misericordia de Dios superó la adicción a las drogas.

Si alguien le hubiera dicho a Miguel hace unos años que hablaría con Papa Francisco delante de miles de jóvenes en Polonia, explicándoles cómo salió de su adicción a las drogas, no le hubiera creído. Miguel Ángel Vera es de Paraguay, tiene 34 años y está lleno de vida. Actualmente vive en Uruguay donde es responsable de uno de los centros de Fazenda da Esperança , en español ‘Familia de la Esperanza’, comunidad reconocida por la Iglesia católica, presente en numerosos países y dedicada principalmente a la recuperación de jóvenes químico dependientes.

“Voy a contar lo que Dios hizo conmigo”. Miguel sabe que el hecho explicar su impresionante testimonio de vida durante la Vigilia de Oración del próximo sábado 30 de julio en Cracovia va a servir para mucho. “No es sólo el hecho de leer lo que tengo preparado delante del Papa, Dios me envía para algo más: voy a transmitir con mi vida la misericordia de Dios”, asegura Miguel con un tono rotundo en conversación con la fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN).

Un antes y un después. Miguel es un claro ejemplo de cómo todo se puede superar con “perdón, paciencia, servicio a los demás y generosidad”. Hace unos años en su familia nadie le hablaba, “sólo mi madre”, explica pensativo mientras añade “que las madres perdonan todo”. Después de pasar 6 años en la cárcel y de otros terribles episodios, Miguel volvió a casa de sus padres. Durante el primer mes de su nueva vida, todas las mañanas iba a verle un sacerdote, llamado Padre Antonio, quien le invitaba a la Fazenda da Esperança. “La misericordia de Dios llegó a mi puerta por 30 días seguidos y yo no la quería”, afirma nuestro entrevistado. Después de numerosos “no quiero ir, no me hable de Dios”, Miguel cambió de opinión y se dirigió a Fazenda da Esperança. Su madre -como Santa Mónica con su hijo San Agustín- rezaba a todas horas por la conversión de su hijo.

“A penas llegué a la comunidad me sentí como en familia”, Miguel asegura que notó “el abrazo de Dios” nada más pasar la puerta. “El Evangelio cura”, dice con un increíble tono de seguridad, “el Evangelio cura”, repite.

Miguel va a la JMJ con el grupo de ACN, ya que la fundación pontificia ayuda en diferentes proyectos a Fazenda da Esperança.

 

M.Z. de la Morena, press@acn-intl.org

Posted on 26 julio, 2016 in Noticias

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