Ejercer misericordia y exigir justicia van de la mano

ACN-20141030-15470

Pronto se abrirá la Puerta Santa en Belén y Nazaret – Mons. Marcuzzo, Obispo auxiliar de Nazaret, subraya que en Tierra Santa, perdonar también tiene dimensiones políticas.

«El Año Santo de la Misericordia es muy importante para Tierra Santa. Tiene dimensiones espirituales, pero también sociales y políticas», dice Mons. Giacinto-Boulos Marcuzzo, el Obispo auxiliar responsable de Israel en el Patriarcado Latino. En una conversación mantenida con la Fundación Pontificia Internacional «Aid to the Church in Need», el Obispo, que reside en Nazaret (Israel), subraya que el Jubileo de la Misericordia promulgado por el Papa Francisco tiene que transformar tanto a cada cristiano como a la comunidad cristiana; ambas cosas van de la mano, según dijo Mons. Marcuzzo. «Este año es una posibilidad de crecer en la fe y en la caridad activa. La misericordia es ejercer la caridad en situaciones difíciles; pero Tierra Santa vive en circunstancias en que de cada fiel cristiano se exige dar un testimonio heroico de caridad». Según Mons. Marcuzzo, el principal fruto del Año Santo para cada persona sería redescubrir el sacramento de la confesión. «Espero en primer lugar una vuelta más madura, más consciente y más adulta al sacramento de la confesión. Esto afecta a cada persona individual, pero tiene también dimensiones sociales, pues la persona dispuesta a convertirse está también dispuesta a servir a los demás; de ese modo esperamos más solidaridad y altruismo. El cristiano tiene que mostrarse más hermano de su hermano; esto puede decirse de las relaciones de los cristianos entre sí, pero también en relación con miembros de otras religiones, ya sean musulmanes, judíos o drusos. Hay que aceptar a la persona diferente en su modo de ser diferente»

Un aspecto decisivo de la misericordia es la disposición a conceder el perdón, subrayó el Obispo auxiliar. Teniendo en cuenta el conflicto israelí-palestino, hablar de perdón es, por supuesto, un desafío especial para los cristianos de Tierra Santa, que en su mayoría son palestinos. «La gente me pregunta ahora cómo pueden vivir la misericordia y el perdón a la vista de tales injusticias como las guerras y la violencia que experimentan. No es fácil dar una respuesta; pero está claro: no podemos actuar misericordiosamente por un lado y, por otro, dejar de exigir justicia. Hemos de poner en consonancia las dos cosas. La Iglesia no exige de nosotros que seamos misericordiosos y renunciemos a exigir justicia». Marcuzzo añadió ejemplos de otros contextos: «Naturalmente que para nosotros, los cristianos, Jesucristo es el ejemplo por antonomasia para hacerlo; pero también ha habido después personas que han intentado armonizar la misericordia y la justicia. Por ejemplo, Gandhi lo vivió ejemplarmente, en mi opinión, en su contexto. También esto nos puede inspirar a los cristianos en Tierra Santa».

En Belén, la Puerta Santa se abrirá el 24 de diciembre; en Nazaret, el 27.

Oliver Maksan, press@acn-intl.org

Königstein, 21.12.2015.

Posted on 10 febrero, 2016 in Noticias

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