Dios las llama para servir

ucrania

“Cuando a un sacerdote, a un religioso o religiosa se le secan las lágrimas, algo no funciona. Llorar por la propia infidelidad, llorar por el dolor del mundo, por los viejitos abandonados, por los niños asesinados, por las cosas que no entendemos; llorar cuando nos preguntan ¿Por qué?”.

Esto se lo dijo el Papa Francisco a los religiosos y religiosas en su viaje a África, pero eran palabras dirigidas a las congregaciones de todo el mundo, para las que tenía una primera respuesta: “Mirar a Cristo en la Cruz”. También Dios llora, y muchas hermanas secan Sus lágrimas en la oración silenciosa ante el Crucificado o en la oración y el canto comunitarios en su capilla… cuando disponen de ella. Cuando no es así, podemos decir: “todavía no”.

En Albania, donde las secuelas del comunismo son visibles hasta el día de hoy, ayudamos a las Carmelitas a construir el presbiterio de su iglesia (54 millones 741 mil pesos). En Florida (Uruguay) las tormentas han destrozado el viejo tejado del convento de las Carmelitas Descalzas y nosotros les hemos entregado 146 millones 342 mil pesos para que no se mojen cuando rezan mientras llueve.

En Ludza (Letonia) el pequeño convento de la congregación de las Hermanas de Jesús Eucarístico –dos habitaciones y una capilla– se ha quedado demasiado pequeño para las seis religiosas y novicias. Y más aún cuando delante de la puerta ya hay jóvenes esperando. Además, existe una demanda de “retiros en el convento” y de formación continua. Como ya no vale la pena rehabilitar el viejo edificio hemos prometido 182 millones 472 mil pesos para un convento nuevo que satisfaga las humildes necesidades de la comunidad. Además, sin la ayuda de ustedes, las seis religiosas contemplativas de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará de Burshtyn (Ucrania ) no podrían subsistir. Un tercio del día lo dedican a rezar juntas y varias horas a la clausura en la que rezan, estudian y leen la Biblia. También a sus puertas llaman jóvenes mujeres que desean obedecer a la llamada de Dios. Todas ellas saben que ser llamadas por Dios significa “ser elegidas por Jesús para servir y no para ser servidas” (Papa Francisco). Este servicio es el que seca las lágrimas.

Posted on 18 marzo, 2016 in Noticias

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