Comida y casa, una cuestión de emergencia para 12.000 familias iraquíes

En Iraq, muchas familias cristianas desplazadas ya están retornando a sus pueblos de la llanura de Nínive, pero aún necesitan ayuda para encontrar alojamiento y obtener víveres. El Arzobispo caldeo de Erbil, Mons. Warda, señala: “Para ellos, los benefactores de ACN representan al buen samaritano”.

 Erbil (Kurdistán iraquí), 24.05.2017 – La vida de 12.000 familias desplazadas sigue dependiendo del apoyo prestado por Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN). Dichas familias huyeron de Mosul y la llanura de Nínive a causa del llamado Estado Islámico (EI) y buscaron refugio en el Kurdistán iraquí por ser un lugar más seguro. Hasta que no esté finalizada la reconstrucción de las casi 13.000 viviendas dañadas por el EI en la llanura de Nínive, estas familias necesitarán víveres y lugares de cobijo.

En el Centro Erbil Eyes de Ankawa, un suburbio septentrional de Erbil del Kurdistán iraquí, viven en estos momentos 110 familias caldeo-cristianas que esperan poder regresar a sus pueblos de origen saqueados y destruidos. Estas personas abandonaron Karamles, Qaraqosh y Mosul hace tres años en apenas dos o tres horas, justo a tiempo para no ser arrolladas por la furia del Estado Islámico. El 6 de agosto de 2014 llegaron a Erbil, donde encontraron cobijo bajo el techo de un edificio aún en construcción ubicado frente a la iglesia de San José. Después se trasladaron a Ankawa.

“Las familias viven en 46 viviendas compartidas de dos o tres habitaciones”, explica el P. Thabet Habib Yousif, coordinador del Centro. “En cada habitación vive una familia, y juntas comparten la cocina y el baño. En esta convivencia forzada, la intimidad familiar está muy limitada”. Por ello, muchas familias abandonan el centro en cuanto pueden para mudarse a viviendas de alquiler. “Al igual que la mayor parte de estas familias, también yo provengo de Karamles y soy un ‘sacerdote desplazado’. Me fui el último, acompañando a la última familia. Aquí hago de todo: dirijo, coordino y enseño Patrística en el Babel College en la Facultad de Filosofía y Teología. Pero lo que me gustaría es regresar a Karamles y ejercer allí solo de sacerdote”, explica el P. Thabet, que añade: “ACN apoya al Centro Erbil Eyes mediante la financiación del alquiler mensual de estas viviendas. Además, la Fundación pontificia distribuye paquetes de víveres entre 1.300 familias registradas aquí”.

Si bien los esfuerzos de ACN se concentrarán de ahora en adelante en la reconstrucción de los pueblos de la llanura de Nínive, estas familias y otros miles de ellas seguirán necesitando un alojamiento digno para el periodo de julio a septiembre de 2017, y el coste de esta ayuda ascenderá a 1.345.000 euros. Recientemente han transferido a unas mil familias desde de los campos de desplazados en los que vivían (Ankawa Brazilian Centre, Ashti, Mar Eliya, Al-Amal y Al-Karma) a Ankawa, donde las han alojado en viviendas compartidas. Estas familias se han añadido a las muchas miles ya presentes en Ankawa que también necesitan ayuda.

“Por lo general”, explica Mons. Bashar Matti Warda, Arzobispo caldeo de Erbil, “las familias de desplazados carecen de trabajo o de unos ingresos regulares y significativos. En la mayoría de los casos, se trata de padres con hijos que, con frecuencia, también tienen a abuelos a su cargo. Además, hemos registrado un incremento de los desplazados ancianos que no cuentan con un apoyo familiar. Los desplazados viven o bien en el campo Ashti 2 o bien en viviendas compartidas. Generalmente, cada vivienda está habitada por entre 2-4 familias”.

Hasta junio de 2017, y en el marco de la séptima fase de ayuda alimentaria promovida por la Fundación pontificia, se necesitarán víveres por valor de unos 2 millones de euros para estas 12.000 familias. De la gestión del transporte y la distribución de los paquetes de víveres mensuales (cada uno por un valor de 60 dólares) se encargan los sacerdotes locales apoyados por equipos de voluntarios, sin coste adicional.

“La situación de los desplazados está sujeta a una constante fluctuación”, prosigue Mons. Warda. “Según estimaciones actuales, al menos 10.000 familias desplazadas viven en la provincia de Erbil y necesitan ayuda alimentaria. Además, la mitad de estas personas son mujeres, niños y ancianos. No tenemos datos fiables acerca del número de enfermos, pero por las clínicas de la Archidiócesis de Erbil sabemos que están aumentando las enfermedades crónicas, sobre todo entre los ancianos y, en la mayoría de los casos, debido al estrés y las condiciones físicas ligadas a su condición de desplazados. Como he dicho, la mayor parte de estas familias carece de trabajo y, además, al cabo de tres años de conflicto, se han gastado todos sus ahorros. Por esta razón, el número de personas que necesitan ayuda está aumentando y no es probable que disminuya en los próximos meses estivales. Hasta ahora, los benefactores de ACN se han mostrado frente a estas personas como auténticos buenos samaritanos, pues les han facilitado comida, medicinas, alojamiento y escuelas. Los cristianos iraquíes han decidido regresar a sus pueblos, pero todavía necesitan el apoyo de sus benefactores”.

ACN es, desde marzo de 2016, la única organización que se ocupa con regularidad de los desplazados. Desde el inicio del conflicto en 2014, ACN ha destinado 13.160.000 euros a víveres para los desplazados y otros 9.956.100 euros a financiar sus alojamientos.

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Posted on 8 junio, 2017 in Varios

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