COLOMBIA: Héroes de la iglesia que sufre

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Para nuestros seguidores, quienes reciben nuestra información y están en contacto con nosotros, nos apoyan y nos nutren con su presencia, donaciones y oración, es posible que no sea del todo claro que la Fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre viene trabajando en Latinoamérica por más de cincuenta años y en Colombia por varias décadas. Su presencia sutil y no renombrada desde aquellas épocas ha hecho grandes transformaciones y aportes para la Iglesia en la formación de sacerdotes y religiosas, en la construcción de iglesias y escuelas, e incluso en facilitar medios de transporte para los sacerdotes y misioneros del país.

La Fundación ha crecido en presencia en el mundo, sostenida sobre los tres pilares fundamentales de la misma: Rezar, Informar y Ayudar. De aquí se desprende su misión fundamental que es la de defender a los cristianos perseguidos en el mundo, apoyar a las iglesias más pobres en sus construcciones y a los seminaristas y hermanas en su formación religiosa para que puedan seguir siendo un apoyo y una referencia de fe y de solidaridad para las comunidades para las que trabajan y trabajarán.

En Colombia la Fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre ha ayudado en diferentes frentes, como en intenciones de misas, en la formación religiosa (Seminario y Becas), en la construcción de iglesias y de escuelas, en publicaciones como Biblias para niños, en medios de transporte para los religiosos, en ayudas para la subsistencia, y en ayuda pastoral. Algunos ejemplos de los proyectos concretos llevados a cabo en Colombia son la construcción del Santuario a la Memoria de la Víctimas, Parroquia San Antonio María Claret en Granada, la construcción de la parroquia en el Monasterio de Nuestra Madre de la Merced, Monjas Mercedarias Contemplativas en Rionegro, y la formación de 47 seminaristas de Ibagué y Líbano-Honda, en el seminario mayor de María Inmaculada, la reconstrucción de la iglesia en Bojayá luego de la masacre del 2002.

Es crucial reconocer que la presencia de la Iglesia en nuestro territorio ha sido un aliciente, un oasis y una forma de encuentro, de respaldo y solidaridad para los habitantes de regiones remotas -y menos remotas- en donde ha habido una historia de violencia y desigualdad social. La iglesia y sus miembros son los únicos que quedan luego de los desplazamientos y de las catástrofes, de las agresiones y la pobreza en la que quedan estos lugares luego de amenazas y ataques. Es la Iglesia y sus miembros la que acoge y genera nuevas esperanzas, recibe con afecto y comprensión a quienes a ella acuden y enriquece la vida espiritual -en ocasiones la material también- de aquellos que no encuentran una voz de aliento y respaldo. Por esta razón es importante apoyar a los sacerdotes, religiosas y misioneros de la iglesia con nuestra oración y ayuda material para que ellos puedan seguir haciendo esta labor en nuestro país, y en el mundo entero.

Solo gracias a los corazones generosos y llenos de fe de nuestros benefactores comprometidos, podemos seguir llevando adelante nuestra misión y ser una luz de esperanza para la Iglesia en Colombia, que tanto lo necesita.

Posted on 11 diciembre, 2015 in Noticias

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