Camerún: “Toda la población tiene miedo a los terroristas suicidas”.

El viernes, 19 de febrero, un doble atentado suicida perpetrado en un mercado de la localidad de Meme, en el norte de Camerún, se saldó con al menos 20 muertes y varias decenas de heridos. El atentado, perpetrado por dos jóvenes mujeres suicidas, ha sido atribuido a Boko Haram. Según el Gobierno, desde 2013, más de 1.200 personas han sido asesinadas en la región de Extremo-Norte. Mons. Bruno Ateba Edo, Obispo de la diócesis de esta región (Diócesis de Maroua-Mokolo), responde a las preguntas de Aid to the Church in Need (ACN).

ACN: Monseñor, ¿Contra quién se dirigen estos atentados?
Mons. Ateba Edo: ¡Contra toda la población! Musulmanes, cristianos, paganos… ¡En un mercado se ataca a toda la población! A veces, puede que el objetivo sea un grupo de cristianos, pero en Meme, la semana pasada, ocurrió en un mercado.

¿Cómo reaccionaron los cameruneses?
Todo el mundo tiene miedo de estos kamikazes, aquí hay una auténtica psicosis. Cuando se junta mucha gente como, por ejemplo, en los mercados, nadie sabe quién es quién, y no es posible vigilar estos lugares… Por ello, se han creado comités de vigilancia en las aldeas para intentar protegerlos, pero, por desgracia, a menudo hay infiltrados.

¿Quién forma parte de estos comités?
Gente de la aldea que trabaja en colaboración con el Ejército, pues para ejercer esta tarea hace falta conocer bien la región, la lengua, etc. Esta gente trabaja sin respiro junto con el Ejército.

¿Ha presenciado usted un éxodo de la población del norte de Camerún?
Estos atentados suicidas suelen ocurrir a lo largo de la frontera, salvo de vez en cuando, cuando se registran más allá a causa de los infiltrados, como ha ocurrido en Meme, que se encuentra a 35 kilómetros de la frontera. Por ello, muchos habitantes se han instalado en Maroua, una gran ciudad ubicada un poco más al interior. En la ciudad hay seguridad, el problema es cerca de la frontera, pues esta es muy permeable, no es una frontera como las de Europa. Aquí, la misma tribu y la misma familia pueden estar repartidas entre diferentes países: el tío está en Camerún, la hermana vive en Nigeria… A veces, incluso una parte de la casa se encuentra en Camerún y la otra en Nigeria.

En cuando a las relaciones entre musulmanes y cristianos, ¿Han cambiado con la propagación de Boko Haram?
Entre los cristianos y los musulmanes existe un buen diálogo y una buena colaboración. Así, por ejemplo, los hijos del jefe del poblado acuden frecuentemente a nuestras escuelas católicas. Todos tenemos miedo a estos terroristas suicidas, tanto musulmanes como cristianos.

Parece que Boko Haram está perdiendo fuerza… ¿Qué opina usted?

Desde el punto de vista militar, ya están aniquilados, pero quedan los terroristas suicidas. Antes eran los ataques armados, ahora son los atentados…

¿Qué hace la Iglesia para tranquilizar a los creyentes?
Nosotros predicamos la esperanza y rezamos por la paz. Tenemos una oración por la paz que yo he compuesto, y la rezamos cada día después de la Misa. Y también rezamos mucho a la Misericordia Divina en este Año de la Misericordia. Además, les hemos pedido a los creyentes que realicen actos de misericordia en favor de los desplazados (los desplazados en el interior del país y los refugiados en Nigeria). Les decimos a nuestros creyentes que, pese a los terroristas suicidas y pese a la guerra, nuestra oración va a sernos de gran ayuda.

Por: Amélie de La Hougue (press@acn-intl.org)

Posted on 18 marzo, 2016 in Varios

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