Camerún: “Empleo 18 horas de coche para llegar a algunas parroquias de mi diócesis”

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Monseñor Andrew Nkea, obispo de Mamfe, visitó la sede de Aid to the Church in Need (ACN) que desde 1999 ha dedicado 21 proyectos asistenciales a su diócesis

Asegura que, aunque los terroristas de Boko Haram “están aterrorizando al país”, no conseguirán su propósito porque todo Camerún está unido para impedirlo.

Monseñor Nkea es un obispo joven que, pese a su amplia sonrisa, alberga grandes preocupaciones por su diócesis. Una de las principales es el porvenir económico de las miles de familias de su región. Tal es la precariedad que el mismo obispo hace las veces de campesino. Nos enseña unas manos curtidas por el trabajo del campo y nos explica que trabaja en los cultivos a diario: “Planto cocos y naranjas”. Mientras habla de su día a día, se disculpa por no poder mostrarnos las fotos de su casa porque ha perdido la memoria USB donde las llevaba, -“creo que la dejé en la canoa”-, bromea mientras la busca en sus bolsillos.

Mamfe es una diócesis joven, nacida en 1999, que abarca un amplio territorio. Junto a los desafíos económicos, para su obispo, los fundamentales son los pastorales. Explica, por ejemplo, que es muy difícil realizar una actividad pastoral por las grandes distancias que hay entre las poblaciones y las malas condiciones de los caminos para llegar a ellas. Las carreteras son de muy difícil acceso y muchas sólo se pueden usar 6 meses al año por las lluvias. El obispo, al igual que el resto de sacerdotes y misioneros, se mueven en moto, coche o canoa: “Algunas veces hemos necesitado 18 horas de automóvil para llegar a una parroquia en las montañas”. Y eso, cuando es posible llegar y los caminos no están bloqueados. Por eso, la figura del catequista emerge como un pilar fundamental para la evangelización en estas áreas apartadas. Es uno de los retos en los que más empeño ponen el obispo y sus colaboradores, aunque la falta de fondos de esta Iglesia pobre pone un poco más difíciles las cosas. Pese a todo, no dejan de organizar diversos seminarios al año para la formación de estos catequistas. Y es que la diócesis de Mamfe cuenta tan sólo con 55 sacerdotes para un territorio de 10.500 km2, una superficie equivalente a la de la totalidad del Líbano.

Pero lejos de dejarse amedrentar por las dificultades, “la catedral de Mamfe está llena de fieles todos los días”, asegura con orgullo monseñor Nkea.

Y una parte importante de esos fieles son los jóvenes. El prelado no deja de repetir que la Iglesia de Camerún tiene que invertir en la juventud. Pero no es fácil, -reconoce-, “porque hay muchas distracciones que les alejan de la religión católica”, como las sectas, la brujería o la “precaria situación de la familia”, que por tradiciones culturales es difícil de mantener según la propuesta cristiana. Por otro lado, es difícil llegar a esta juventud a través de la educación. Muchas de las escuelas católicas han echado el cierre porque no pueden pagar a los profesores y el Estado no ayuda nada en ellas.

Es por eso que el obispo camerunés agradece “de todo corazón” la ayuda que Aid to the Church in Need (ACN) ha prestado en su diócesis. Desde 1999, ACN ha llevado a cabo 21 proyectos de ayuda: Construcción de capillas, intenciones de misa para sacerdotes, formación de catequistas y seminaristas, entrega de Biblias o ayuda para comprar vehículos, han sido algunos de los campos en los que ha trabajado en esta diócesis del sudoeste de Camerún, que hace frontera con Nigeria.

Y precisamente del país vecino, han llegado durante los últimos meses al norte de Camerún, miles de refugiados huyendo del terror de Boko Haram. Mamfe está lejos de las zonas donde han actuado los terroristas en el país, pero el prelado asegura que a pesar de que el grupo extremista está aterrorizando a toda la nación, “no conseguirán entrar porque en esto, todo Camerún está unido”.

Por Maria Lozano (MZ), press@acn-intl.org

Posted on 18 marzo, 2016 in Noticias

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