Boko Haram destruyó, Ayuda a la Iglesia que Sufre reconstruyó

ACN-20150908-29771

En el año 2014, el grupo yihadista Boko Haram llamó la atención mundial cuando, en Nigeria, secuestró a 276 muchachas, estudiantes de entre 16 y 18 años de edad. Por todo el mundo se extendió el hashtag #BringBackOurGirls, con 2,3 millones de tweets, incluyendo postings de personalidades muy conocidas como la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama.

Por muy terrible que fuera, el secuestro no ha sido el único incidente durante el largo periodo de terror de Boko Haram. Durante los últimos seis años, los asaltos de Boko Haram a pueblos de Nigeria y países vecinos han desplazado de sus hogares a 2,1 millones de personas. Según datos aportados por UNICEF, entre ellas se encontraban 1,4 millones de niños. Muchos de ellos huyeron de regiones controladas anteriormente por Boko Haram en el norte de Nigeria, hacia el interior de Camerún. En el mismo Camerún también fueron desplazadas numerosas personas, en particular aquellas que vivían cerca de la frontera con Nigeria.

Traducido libremente, el nombre del grupo, «Boko Haram», significa «la educación occidental es pecado». Los ataques del grupo a escuelas, como en el caso del secuestro que se dio a conocer bajo  #BringBackOurGirls, tuvo consecuencias particularmente desastrosas para los esfuerzos de Camerún por escolarizar a sus niños. En las regiones que se convirtieron en presa de los ataques de Boko Haram se abandonaron sencillamente muchas escuelas. En el momento del comienzo regular del curso, en septiembre de 2014, permanecieron cerradas 173 escuelas primarias y secundarias; 25.000 alumnos se quedaron sin clases.

Muchos de esos alumnos se trasladaron a la diócesis de Maroua-Mokolo, con lo que se produjo una enorme demanda de nuevos centros de educación.

Bajo la dirección del Obispo, Mons. Bruno Ateba Edo, y de su Vicario general Gilbert Damba, la diócesis de Maroua-Mokolo ha respondido a este reto. Con el apoyo de la Fundación Pontificia Internacional «Ayuda a la Iglesia que Sufre», la diócesis se hará cargo este año de las tasas escolares de 1.000 niños desplazados y pondrá a disposición material didáctico. Los niños han sido seleccionados entre los más necesitados; la mitad de los escolares que reciban la beca serán niñas.

Las ayudas se ampliarán a otros sectores; por ejemplo se extenderán documentos oficiales, como partidas de nacimiento, para los niños. Se proporcionará asimismo ayuda psicológica a los más traumatizados entre ellos. Los estudiantes que reciban las becas diocesanas se repartirán entre más de 50 escuelas primarias y secundarias, atendiendo a que acudan a las escuelas más cercanas en cada caso.

Además, la diócesis de Maroua-Mokolo ampliará los locales de sus escuelas católicas, construyendo cinco nuevas aulas. El programa de la diócesis de Maroua-Mokolo para los niños desplazados demuestra que la educación es una expresión del amor de Cristo por cada niño, por cada persona.

Harold Fickett / Maria Lozano, press@acn-intl.org

Posted on 26 noviembre, 2015 in Noticias

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