Ayuda de emergencia de Ayuda a la Iglesia que Sufre por el terremoto de Ecuador

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Muchas de las iglesias y estructuras parroquiales están destruidas al 100%

 

Agua, mantas, linternas, comida, medicinas, velas, colchones, tiendas de campaña… piden de todo porque no tienen nada. La situación que se está viviendo en las provincias costeras de Ecuador es realmente trágica, como si de un film de horror se tratara. Necesitan ayuda y la necesitan ya. El tiempo pasa y la realidad empeora a pasos agigantados, “la descomposición de los cadáveres está creando focos de infección y la gente está desesperada”, explica el arzobispo de la arquidiócesis de Portoviejo, Mons. Lorenzo Voltolini Esti, en una carta enviada a Ayuda a la Iglesia que Sufre (Kirche in Not en alemán). La fundación de la Santa Sede ha ejecutado una ayuda inicial de emergencia para bienes de primera necesidad, a la que le seguirán diferentes proyectos de reconstrucción.

Zonas de las localidades manabitas de Jama, Pedernales, Cojimíes, San Isidro o Portoviejo están destruidas en un 90%, asegura el prelado ecuatoriano. En los barrios suburbanos las casas de estructuras mixtas –edificadas con caña, madera y ladrillo- quedaron muy afectadas. La gente ha perdido sus viviendas y duermen en carreteras, en plazas o en lugares abiertos porque tienen miedo de las réplicas que sacuden constantemente la zona. Según la fuente oficial del Instituto Geofísico del país, desde el pasado sábado 16 de abril, se han contabilizado más de 550 réplicas y es probable que durante las siguientes semanas se continúen registrando movimientos de magnitudes que oscilarán entre 3.5 y 6.0.* Un dato que el pueblo ecuatoriano conoce y teme.

Los estadios y polideportivos se han convertido en centros para reconocimiento de cadáveres y lugares de celebración de exequias colectivas. Cada día aumenta notablemente el número de víctimas mortales y aunque ya no hay casi posibilidades de encontrar a personas con vida, la tarea prioritaria que se está llevando a cabo de día y de noche, es la de buscar entre los cascotes a los desaparecidos, “a pesar de no tener los instrumentos necesarios”, escribe Mons. Voltolini.

Al dolor de las muertes, las desapariciones y los heridos, se le suman los daños psicológicos de los supervivientes y sobre todo de las personas más vulnerables como son los niños y ancianos, que muchos de ellos han quedado totalmente solos. Según el informe de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos de Ecuador hay más de 4.600 heridos que están siendo atendidos, y los albergues instalados hasta el momento están acogiendo alrededor de 20.500 personas.

 

Iglesias y estructuras parroquiales que nunca más se podrán utilizar

 

Algunos templos de Portoviejo, Pedernales o Montecristi, están destruidos al 100%, otros al 80%. Parroquias, salones para la catequesis, casas parroquiales, conventos religiosos, vehículos de asistencia pastoral, centros de formación, casas de acogida… Los lugares que no se vinieron abajo completamente, tienen muy difícil acceso o peligro inminente derrumbe por la cantidad de grietas que hay en las estructuras. Pérdidas y daños difíciles de calcular exactamente todavía, pero que la Arquidiócesis de Portoviejo prevé que sean en torno a los 10 millones de dólares.

 

Muchas de las zonas de la campiña de Manabí todavía no han sido atendidas y no se sabe el número de víctimas que habrá, ni los daños. “Las pocas noticias que sabemos de ellos nos llegan intermitente por los párrocos, religiosos o agentes pastorales del lugar”, afirma Mons. Voltolini, quien calcula que el 75 % de las estructuras y edificaciones de estas localidades rurales están destruidas.

Hasta el momento la Iglesia de Portoviejo lamenta la pérdida de dos religiosas, cinco postulantes del Instituto Hijas del Hogar de la Madre, además de tres sacerdotes heridos de gravedad.

 

La Iglesia es Madre de aquellos que más sufren

 

“Tenemos las manos vacías”. Un grito de desesperación que el obispo ha querido transmitir en la carta enviada a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre, pidiendo auxilio para esta primera fase humanitaria, ante la grave situación que están viviendo. “Hasta ahora la ayuda está siendo distribuida desde las parroquias a través de los párrocos y agentes de pastoral locales. Queremos de esta manera evidenciar el rostro Misericordioso y Compasivo de Cristo y Su Cuerpo que es la Iglesia”, se lee. “Toda madre socorre siempre a sus hijos, incluso a aquellos que por varias situaciones se han alejado de ella. La Iglesia es Madre y debe actuar como tal”.

 

El Obispo metropolitano pide oraciones para su pueblo y da las gracias por la “caridad ya probada” de Ayuda a la Iglesia que Sufre.

 

*Informe Cáritas Ecuador del miércoles 20 de abril.a

Posted on 21 abril, 2016 in Noticias

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