Ayuda de emergencia a las parroquias afectadas por graves inundaciones en la región de Turkana

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En la región de Turkana (noroeste de Kenia), una zona poco habitada y subdesarrollada, han vivido desde siempre nómadas o grupos seminómadas. Entretanto, gran parte de la población se ha vuelto sedentaria, pero la mayoría sigue viéndose obligada, por falta de pastos y por la sequía, a desplazarse con el ganado adonde haya comida y agua para los animales. A la tribu de los turkana pertenece aproximadamente medio millón de personas y al igual que los masái, que son más conocidos, también viven sobre todo de la cría de animales. Antes solo criaban ganado bovino, mientras que hoy los turkana también crían camellos, cabras y ovejas. El número de animales sigue determinando el estatus social de una familia y el ganado vacuno sigue siendo muy importante: los turkana incluso les dan nombres propios. En la mitología de esta tribu, las vacas son las mediadoras entre los antepasados y los vivos.

 

Entretanto, muchos turkana son cristianos: en torno al 25% está bautizado, pero otros muchos también se sienten especialmente unidos a la Iglesia Católica. A la región llegaron los primeros misioneros en los años sesenta del siglo pasado. Por entonces había una gran hambruna y el Gobierno apostó por la ayuda de la Iglesia Católica. En los últimos cinco decenios se han alcanzado muchos logros y la mayor parte de la atención sanitaria de las escuelas y parvularios está en manos de la Diócesis de Lodwar, erigida en 1978.

 

En esta región, que más bien suele verse aquejada por sequías, hubo en abril y mayo de este año unas terribles inundaciones. Como consecuencia hubo muertos, el ganado se ahogó y muchas cabañas quedaron destruidas. Innumerables personas perdieron así su base de subsistencia, ya de por sí magra. Ahora padecen hambre y enfermedades. Las parroquias de Kalokol y Nakwamekwi fueron prácticamente arrasadas por las inundaciones, sin que las inestables edificaciones de barro y ramas pudieran hacer frente a los torrentes de agua.

 

También hoy la gente de esta región abandonada solo puede confiar en la ayuda de la Iglesia. Por esta razón, el Obispo de Lodwar nos ha pedido con urgencia una ayuda de emergencia para las parroquias más afectadas. Nosotros le hemos hecho llegar 11.000 euros para que pueda abastecer de víveres y medicamentos a 500 familias compuestas por una media de seis personas cada una.

Posted on 5 julio, 2016 in Noticias

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